Tajalápiz

agosto 28, 2015

poéticas pretenciosas 11

¿Un poema? -dijo,
muy sencillo:
hay días en que agotados el grito y el silencio
no queda otra salida

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

agosto 20, 2015

poéticas pretenciosas 10

10

El origen de un poema ¿a quién le importa?
¿Saber del sigilo de su gestación,
del avatar efímero de sus parteras?

Importa que el poema se despliegue en el horizonte
de quien sepa descorrer sus propias nubes
y propiciar con él otros puntos cardinales…

que, nazca donde nazca,
su caudal perturbe la monotonía letal de las orillas…
que arrastre piedras y conmueva los parapetos del asombro

que, por él, regrese el soldado a su corazón mutilado en la trinchera

que, lluvia,
alivie la raíz, y a veces la tierra en la que somos…

importa que el poema crezca en el silencio de quien lo guarda,
ramificando sus talismanes, sus intervalos…

que deslave el ajuar postizo de la lengua,
que la arriesgue y se equivoque y vuelva a comenzar con ella…

que abra un nuevo sumario a la mentira
y entre sus versos resguarde los arreboles de la rabia…

importa que ahuyente al mercader y se oculte si vienen a buscarlo…

que su altar anide entre los trastos…

que embote el pedernal azul de los venenos
y quite lastre a quien lo dice
y quite lastre a quien lo escucha…

importa que se enrede en la oscuridad por la que vamos,
que traspase las grietas y los centros…

que guarde memoria de la vida y de las vidas de la muerte…

que el poema celebre y desvista los abrazos
en una sola voz y en otra y otra

cuando llegue,
cuando llegue.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

agosto 8, 2015

poéticas pretenciosas 9

9

Um poema cresce inseguramente
na confusão da carne,
sobe ainda sem palavras, só ferocidade e gosto,
talvez como sangue
ou sombra de sangue pelos canais do ser.
Herberto Helder

Puede ser que el poema esté Allí,
bajo la corteza tenue, aunque rugosa, de los aconteceres,
pujante e inmóvil
hasta poder acaecer en las
estrías de la palabra.

Puede que la palabra sea
la moldura cóncava, diagonal,
por donde fluye, en la savia liberada,
el eco de la selva que acontece en el poema.

Puede ser.

Puede ser que el árbol que somos con el mundo
aguarde bajo la corteza inquieta e ignorante
la boca del formón que la estríe,
liberando las palabras donde puede acaecer la poesía.

¿Cómo saberlo?

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

agosto 1, 2015

poéticas pretenciosas 8

8

cada poema una nueva palabra
nada más
una enmienda
acaso inmemorable
a los olvidos de la lengua

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

junio 23, 2015

poéticas pretenciosas (siete A)

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Si las palabras tienen por modelo el universo,
la semántica inconclusa de sus galaxias
cuya luz puede ser un rastro de la muerte,
un poema no es más que la intuición de otro orden,
efímero, ritual,
donde el astrólogo cifra sus obsesiones
esperando distraer la perseverancia del desastre.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

junio 22, 2015

poéticas pretenciosas (siete)

000

Si las palabras tienen por modelo el universo,
un poema no es más que la intuición de otro orden,
efímero, ritual,
donde el astrólogo cifra sus obsesiones.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

junio 14, 2015

poéticas pretenciosas (seis)

000

no sé cuánta vida depositan las palabras en el vivir
ni qué milibares medirían la presión para darle la magia de un relato

acaso me equivoco
acaso es vivir lo que infunde sus glóbulos fatales en las palabras
y hace falta la vida entera para saber
qué línea del infinito alcanzaron nuestros pasos

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

junio 7, 2015

poéticas pretenciosas (5 PA)

000

Claro, existo,
como en la penúltima oscuridad de los nidos,
sí,
más acá de las palabras,
donde al lenguaje lo barren las escobas
y se va y se viene,
de camilleros lleno el pensamiento
y en la boca cenizas de cigarrillo.
Al diario.

Pero vivir,
vivir,
solo cuando el verbo, hijuela tras hijuela, penetra en la página
y algo de sí mismo escapa por los renglones
por donde el dolor también se aleja;
y las acequias esperan en el reflejo de unos labios
la razón para ser surco.
Solo cuando me engendro en las palabras.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

junio 5, 2015

poéticas pretenciosas (5 ter)

000

Claro, existo,
como en la penúltima oscuridad de los nidos,
sí,
más acá de las palabras,
donde al lenguaje lo barren las escobas,
y se va y se viene,
de camilleros lleno el pensamiento
y en la boca cenizas de cigarrillo.
Al diario.

Pero vivir,
vivir,
solo cuando el verbo, hijuela tras hijuela, penetra en la página
y algo de sí mismo escapa por los renglones
por donde el dolor también se aleja;
acequias que esperan en el reflejo de unos labios
la razón para ser surco,
para engendrarme, de vez en cuando, en las palabras.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

junio 2, 2015

poéticas pretenciosas (5 bis)

000

Claro, existo,
como en la penúltima oscuridad de los nidos,
sí,
más acá de las palabras,
donde al lenguaje lo barren las escobas,
y se va y se viene,
de camilleros lleno el pensamiento
y en la boca cenizas de cigarrillo.
Al diario.

Pero vivir,
vivir,
sólo cuando el verbo penetra, hijuela tras hijuela, en los vestigios del bosque
para volverse en la pelusa blanda de las páginas
charca en espera de una boca;
solo cuando algo de sí mismo escapa por las acequias
por donde el dolor también se aleja;
y  queda algún reflejo del mundo,
el mundo donde vivo o renazco o muero.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

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