TAREA ACERCA DEL TAJALAPIZ O SACAPUNTAS

Antes de 1791 y la primera ley francesa sobre la protección industrial y la invención de las patentes, el único instrumento que servía para tallar los lápices, fuera de la navaja, consistía en un ensamblaje de pequeñas limas fijadas en soportes de madera.

Los primeros útiles para sacarles punta a los lápices fueron cuchillos o navajas (o, más tarde y aún hoy día, las cuchillas de afeitar, que los carpinteros siguen utilizando para afilar sus lápices de mina cuadrada).

Quien inventó o creó el tajalápiz o sacapuntas

La primera patente para una máquina de afilar lápices fue obtenida por Bernard Lassimone, un geómetra de Limoges, Francia, en 1828. En 1847, Thierry des Estivaux, otro francés, patentó una « herramienta formada por un tubo, un cono y provisto de una cuchilla ». A comienzos del siglo XX, poco antes de la Primera Guerra Mundial, en Erlangen, Alemania, (ciudad donde se fabricaban lápices) Theodor Paul Möbius (fabricante de escobas, 1868-1953) realiza una herramienta formada por una lámina metálica abrasiva y cortante, enrollada en forma cónica, a la que más tarde le añadirá un cuchillo suplementario, fijado de tal manera que impidiera que la lama se apartara. Möbius va a comercializar su invención y para ello contó con la ayuda de su esposa que salió por las calles de Erlangen vendiendo el genial invento de su marido. Estivaux y Möbius son considerados como los padres del sacapuntas, afilalápices o tajalápiz manual que utilizamos hoy día.

El sacapuntas de manivela
Fue un español de Guipúzcoa, España, en 1945, Ignacio Urresti (perteneciente a la Empresa “El Casco”, que comenzó siendo fábrica de armas, luego produjeron la grapadora, alrededor de 1930) el que  diseñó el afilalápices, una pieza sólida y excepcional, a manivela, de 1,29 kilos, copiada en todo el mundo.

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