Frente al mar

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« Yo no soy marinero »
La bamba
« Y el remo rema,
Interroga al agua »
Nicolás Guillén

Y ¿quieres que te hable yo del mar ?
No me lo pidas
Si lo tengo aquí
Frente a mis ojos

Dale que dale

Con todos sus azules y otros verdes
Y la espuma blanca
Blanca y deshecha
Y esas rocas rojas
Unas que surgen
Como buscando el aire enloquecidas
Cachalotes ariscos de granito
Y otras que parecen echarse en él
En busca de algún trozo de sí mismas
Con la nostalgia de los cataclismos

Todo es desorden
ausencia de dioses
Belleza que prescinde de preguntas
Si no es la cantinela impertinente
La copla regular del oleaje

El mar
Que compulsa sus transparencias
Con todas sus imágenes a cuestas
Como veleros quietos al abrigo
Del viento y de voraces capitanes

Yo no soy pescador ni marinero
Que sepa interrogar al agua
Sólo

Un hombre frente al mar y sin respuestas

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2009
Agradecimientos especiales a Celebes por la fotografía.



dos poemas a la Vihuela y la guitarra

Dos haikus y un sólo poema

Madera y manos
ornan la embocadura
de la vihuela

y desemboca
por el gesto redondo
la melodía

Este poema, fruto de un encuentro virtual, se compone de dos Haiku. El primero es de Ernesto, cuya página invito a visitar y sus haikus a leer; el segundo es de mi autoría, compuesto sobre la base del primero. Podríamos decir que el todo es un poema escrito “al alimón”.

El haiku de Ernesto me recordó este otro texto que saco de mis cajones. Mi padre tenía una guitarra y una bandola. Las colgaba en la pared de su cuarto, al lado de la cama, y de niño, yo solía pasar la mano sobre las cuerdas, que desprendían su sonido al natural. Un sonido que se quedó grabado para siempre. Cuando, muchos años después, mi hija hizo lo mismo, el poema surgió, casi inevitable.

guitarras

Mi niña pasa
Su mano sin ley
Por las seis cuerda de la guitarra
Mi si sol re la mi,
Mi la re sol si mi;
Confusa,
La noche no sabe
De dónde la llaman
Ni por qué la memoria
Se vuelve guitarra.

© LTL, Alforjas de Sombra