acerca de la noche – 45

   

Atrapada en el éxtasis mecánico de su galaxia

la tierra gira sobre sí

y al girar

oculta la mitad de su faz única,

tierra y mar y mar y fuego, 

hombres diminutos, bosques, fieras, barcos,

a la luz magnética del sol que la atrae y la retiene.

Rutina que entrelaza las sombras

sin cerrar los resquicios a la incógnita.

    

A este reino indeciso de la luna

donde la estrella, firme,

vela por la errancia vertical del sueño,

a este intervalo 

propicio a la alteridad o a la locura,

a los naufragios, al aullido,

capaz de imitar los modales azulosos de la muerte

como el acero azul de las parteras,

   

a este recorrido sideral de cara al universo,

en mi lengua de remotas estirpes,

mi lengua que cabalga por ocho meridianos,

   

lo llamamos Noche.

   

leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

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acerca de la noche – 44

000

No llevo a cuestas la noche, la empujo cuesta arriba.

La pendiente no da tregua.

Conozco cada mal paso, cada rellano inútil

el instante en que los guijarros agoreros ruedan como címbalos borrachos.

Conozco la inquietud

cuando su sombra simula y amenaza,

su sombra de la que formo parte…

000

He perdido el sentido de la cima, la exaltación del alba…

000

al alba rodaré

el día entero

el día es caer caer 

ir acumulando los jirones

rodar sin discernimiento

de tumbo en tumbo rodar

sonaja triste sacudidas

hacerse polvo en la polvareda

000

Y sin embargo

000

No es posible demorarse en la súbita quietud del fondo,

la luz se inclina, el dios escruta,

volver a subir, poner las manos callosas en las huellas,

cicatriz con cicatriz,

los brazos se tensan por costumbre,

no hay tiempo para el atardecer.

000

Izarse, izar la noche sin himnos, sin aristas,

la noche urgente.

Ponerla a rodar hacia lo alto,

arrimar las sombras,

¡tanto peso, tanta materia

viva!

los nombres que por soberbia oculto en los pronombres,

las ansias deshaciéndose en arena,

el tacto duro de las pérdidas.

000

Asciendo:

alcanzo la dilatación de las palabras,

alcanzo el extravío del duermevela,

los fósiles elásticos de la memoria,

teloneros del sueño.

000

Aumentan las horas, la gravedad del vacío

por encima del vaivén confuso del deseo.

Un paso más arriba, unos minutos más:

todo es fugaz y minucioso

en la argamasa lenta de los tiempos,

todo esquirla, semilla incierta.

La noche, una avalancha espléndida,

irrefrenable.

000

En el aire enrarecido de las cimas

Amanece.

La luz es hueca:

me acompaña gritando por los barrancos.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

 

acerca de la noche – 43

000

He penetrado en la noche

sin saber por dónde.

¿Fue por el aire acaso,

Confundido por artilugios de la bruma ?

¿Fue a través de las luces,

cuyo disfraz venció

la fluctuación de mis pupilas ?

¿O por las horas

que no supieron dar las siete

al cambiar por oropel sus meridianos?

¿Cómo fue que penetré en la noche

sin saberlo ?

¿Entré engañado por la lluvia,

que en el último instante abortó los arcoiris ?

¿Por su entraña, tal vez,

hipnotizado por el pulsar sediento del crepúsculo ?

¿Me tomó de la mano, me dio la llave

a través del haz lechoso de la muerte ?

¿Fue una puerta la memoria? ¿el umbral, algún presagio ?

He penetrado en la noche

Y sin saber por dónde.

Y así voy oscuro por la penumbra

Y sin saber a dónde.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

acerca de la noche (42)

000

La noche ha penetrado en mí

¿fue por los ojos

que temerosos de perder el camino

intentaban memorizar las antorchas del ocaso ?

¿Fue por la boca

que te buscaba bajo los árboles al pie de las aceras?

¿Fue por el grito ?

¿Fue acaso por los poros

abiertos al frío, abiertos al temblor carnal de la sorpresa?

¿Fue por el pecho

estremecido por el caudal creciente de sus tambores?

¿Por la espalda fue, sin miramientos, noche zaína?

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

acerca de la noche – 41

000

Esta oscuridad también es mía.

Años de atesorarla con paciencia,

depositándola en mis alveolos secretos,

a veces al margen de la tarde,

gracias, a veces, a su abrigo.

 

Miel que me alimenta a solas

y distila un alcohol que me nubla

y me silencia.

 

Sabores idos, infancias ya digestas,

corolas ¿de qué jardín que heredé

y sigue siendo ajeno ?

 

Si contemplo la noche es para aprender

qué hacer con las estrellas.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

 

 

acerca de la noche – 39

000

Hay días en que soy yo la noche. 

Miro alrededor: gentes endurecidas en su faena,

atareados en conservar viva la llama esquiva de su jornada

sin importarles qué sustancia de sí mismos se consume.

Las puntas aceradas del sol, del cielo azul,

imponen la ventura estival del espejismo.

Yo, torvo, ceniciento,

punzado por el desorden tenebroso de la entraña

escarbo a la sombra mis muladares.

Nadie se da cuenta.

Voy hacia mí mismo

consumiendo los leños inoportunos de la ternura.

La oscuridad abrasa.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2018