acerca de la noche (27)

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El zarzo ha ido llenándose de ruidos

y no son los ladrones;

como las clavijas que rechinan en la armazón,

sobrecogidas,

el pasado empieza a dibujar su sombra en cada cosa,

en cada gesto,

sus rastros hacen ruido en los rincones…

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la noche entra en la casa.

Vendrán a lo mejor los sueños, las quimeras…

no es hora de huir,

es hora de cerrar los postigos.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2017

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acerca de la noche (26)

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La noche que lo cubre todo

nos deja al descubierto:

se desvanecen los abrigos,

todo es desnudez de luna,

lunar,

ojo inclemente.

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El blanco de las cicatrices parece luz de lumbre

y restallan en el aire los olvidos.

Las máscaras se deshacen a la intemperie

y si acaso un sueño desliza su sombra por el descampado

en que la oscuridad nos revierte,

el sueño llega a tiempo

y la barre y lo borra.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2017

acerca de la noche, insomnio (25)

insomnio

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Insomnio:

la noche se desdobla.

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Le ha dejado su caparazón vacío al azul de los relojes…

ya está por dentro,

afanada.

¡Cómo retiñe el trazo oscuro de las derrotas!

¡Con cuánto deleite arruina el traje venidero!

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Desde el revés que somos

sin dejar de contemplarse afuera

nos habla, la muy canalla,

encarcelados ya los sueños, ya pospuestos,

con una voz que reconocemos como nuestra.

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Acaso es su susurro la voz de la conciencia.

Acaso no se va nunca

y es la vida esa persistencia suya

en el percance diurno,

en el revés del día.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2017

Elegía a Marta Ruiz (Martalú)

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Marta Lucía Ruiz, (1959-2017)

bailarina y coreógrafa colombiana, directora de Adra Danza

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Elegía 

In memoriam Marta Ruiz (Martalú)

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La muerte me dijo que mirara hacia atrás

y vi tu rostro,

inmóvil, tú, que fuiste movimiento.

Una sola frase y se quedaron suspendidos todos los reencuentros,

todas las cometas.

Se endureció tu huella blanda y decidida,

y entraste a formar parte de las palabras solo,

de lo impalpable que irrumpía en cada baile tuyo

pero enseguida se volvía cuerpo, árbol, vida.

La muerte te aupó en su caravana

de voces, de fotografías, de creencias.

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Qué maquinaria extraña y ponzoñosa se enredó en tu mediastino,

muda y traicionera,

tú, que tenías tu cuerpo por palabra.

Cómo perdornarle a la muerte que te fuera llevando

con tanta saña, tanta alevosía y desatino,

que no esperase la vejez que acaba por llamarla,

que oscureciendo el momento cuando todo es encrucijada

exigiese de ti un anticipo más del que había cobrado ya a los tuyos.

¡Cómo perdonarle su periplo cruel por tu agonía!

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Ahora se encuentra a solas tu cuerpo con tu cuerpo.

Cargado de tu enseñanza y tus rutinas

no sabe más de fatigas ni de espasmos.

Tu ciencia y tu juicio le dicen que suelte las amarras,

se entregue a la dureza de la que siempre lo libraste,

abandone en la quietud de su saber su elástica soltura.

Un último ritual se impone

y tu cuerpo de fuego y de cenizas se despliega,

se despliegan tus brazos, tu cintura libre de ataduras

se alza y se vierte hasta sembrarse de una forma inédita:

almendra, abono, promesa.

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Porque pequeños granos de un arroz que en adelante será nuestro

se sembraron a tu paso:

en tu tierra bailarán sus espigas

y tú serás el viento y la savia,

y tu serás el polen y el espíritu.

Bailarán también los hombres, las mujeres de tu tierra

y tu irrigarás sus músculos.

Y bailarán los niños en sus escuelas

y tu pondrás en ellos

algo imprescindible en esta vida:

el alma firme del funámbulo.

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leonardo torres londoño, 14 de agosto de 2017

https://www.youtube.com/watch?v=u5XsOxUK6Xk

acerca de la noche 23

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La cañada quiebra la rectitud del agua.

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Insólito y distante, efigie del pasado,

el gallo canta, se acaba la noche.

Algún fulgor ha delatado a la mañana.

Los sueños vuelven a sus madrigueras,

la oscuridad, donde anida quizás la luz, se adentra.

Si no cantara, ¿qué pasaría?

Y en el fondo del valle

la cañada quiebra la rectitud del agua.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2017

acerca de la noche (22)

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La noche se ha escapado por el silencio,

ha puesto por en medio su inmensidad de azules.

Las palabras, condenadas al trajín diurno de desguazar los sueños,

tan solo atinan a enlazar señuelos.

Porque la noche está más allá,

mirando cómo juegan los adverbios en las orillas húmedas del alba.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2017