en los límites de la ciudad

"Utopía" (frag), Milena Bonilla, 2005

Milena Bonilla, Utopía, 2005

donde la calle viene a morir
000
La hierba renace aquí
(donde la calle viene a morir
y viene a morir el campo),
000 agrieta la acera,
000 000 rompe el sardinel,
000 000 000 descuaja  la calzada.

Apretando en sus raíces el polvo callejero del que espera en vano
los favores de una tierra muelle,
000 reconquista
en el asfalto del suburbio,
donde la ciudad se olvida y se enajena,
algún bastión de su medrado imperio.

Pero llega el sol,
y el sol la quema.

Algo de un duelo nunca suspendido queda aquí,
donde la la calle viene a morir y viene a morir también el campo:

o la fraternidad de la muerte

000

leonardo torres, angarillas de añil, 2003

4 pensamientos en “en los límites de la ciudad

  1. en ese momento en que la hierba crece, la calle deja de ser calle y nace como sendero, inicio minúsculo del bosque que siempre nos acecha, precisamente esa vida sin palabras que la atraviesen, recordé un poema tuyo -el del bosque- y un poema de recién fallecido Tranströmer. La calzada, la calle, la ciudad es el lugar de la palabra, la fundación del nombre; en tanto que la pequeña hierba abre el intersticio al lugar de la vida, aun cuando el sol la queme, muere de vida…
    muy bello poema de tu muy buen poemario.
    abrazos

  2. Estos poemas sólo viven cuando alguien los comenta así que gracias nuevamente a ti y a mi ‘ñero’ paisa Atomo. He leído mal a Tranströmer, tengo que volver a él con más juicio, él habla mucho de eso del lenguaje, en particular después de su enfermedad, y de las cosas que son lenguaje, de lo fundamental de esas cosas, como lo muestra el poema que traes. Mi poema es más modesto y creo que merecería varios retoques para darle mayor profundidad, creo que el combate que señala es un poco nimio y que quisiera decir algo que va más allá. Fíjate, la hierba también puede ser el poema, o esa capacidad de la poesía para poner a nivel de hombre las cosas más sencillas y verdaderas e indispensables que el hombre es incapaz de ver o de intentar salvar. La poesía debe tener la tenacidad de esas hierbas que nacen entre el asfalto, capaces de quebrantarlo!
    abrazo

  3. Como decía Hölderlin , la poesía debe tener la capacidad de revelar, de-velar, no sólo el decir, si no lo que se dice … en eso Cadenas es un maestro…pero fíjate cómo me señalas algo verdaderamente poético: la poesía como la hierba… es una imagen poderosa, de ese develar capaz de quebrantar las palabras-asfalto. Esa pequeñez llena de vida que está en la hierba y que resulta ser más consistente que el asfalto es una metáfora hermosísima. Tu poema ya tiene la profundidad y la vida de la pequeña hierba. Recuerda a Emily Dickinson, maestra de lo minúsculo.
    abrazos

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