acerca de la noche (30)

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Mientras hablábamos

La noche era el árbol de la palabra.

Mientras hablábamos

como al abrigo de un frondoso y sabio mamoncillo,

Inmenso, como solo la noche sabe ser inmensa.

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Bajo sus ramas incandescentes

sólo contaban

la exaltación de los verbos,

las piruetas que los adjetivos ensayaban

una y otra vez en el aire invisible,

ansiosos de impresionar

los nombres de las cosas que exhalaban,

como por descuido, su aliento más íntimo

para nombrar el mundo.

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Plática donde todo era tensión y vértigo,

encanto o consentimiento.

Ebriedad sumada a la ebriedad.

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Voces que entrelazadas

secretaban, al margen del bullicio,

estos hilos que remonto en cada pérdida,

en busca de un tejido germinal

donde intentar regenerar el camino.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

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Entre las cuatro y las cinco

—————————————————« Peut-on savoir l’heure qu’il est
—————————————————-Aucune limite n’est fixeé »

————————————————————Pierre Reverdy

Entre las cuatro y las cinco
cuando el frío ha sumado los colores
y se tumba ebrio de lo blanco

Ni a las cuatro ni a las cinco
cuando el poema ataca el rebaño
y mugen las palabras más indefensas

Después de las cuatro
la oscuridad maúlla
antes de las cinco

faltan tres cuartas vueltas para la muerte

en algún otro lugar es el alba

Cómo crujen los segundos subiendo los escalones
pesa en el balde la leche de las estrellas

¿Con qué voces arrullar a los fantasmas?
Es hora

colgad vuestro esqueleto de los cielos

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2010