llamado

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Este no es un poema,

no es más que un llamado de auxilio a las palabras,

un pedido de refuerzos contra las escaramuzas del silencio.

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Contemplo en el paisaje el cañón del río, sus mármoles,

el amarillo virtuoso de los pájaros.

Por las calles empedradas que recorro

el pasado va desocupando, sin más, las casas.

Me miro entre la gente,

disuelto casi, esperando oír mi nombre.

Aquí conviven infiernos y paraísos

que dejaron de ser y siguen siendo míos.

Acuden por fin, con el dolor y la sorpresa,

unas palabras apenas,

nacidas de la pena y la memoria.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2017

Poema recurrente del retorno

El ferry empina su proa hacia Ioannina,
Atrás van quedando los castaños gigantes, los pequeños, antiguos monasterios de la isla.
Las aguas del lago sirven de camino al retorno,
No guardan huella, no hay senda, sólo un derrotero.

Yo vuelvo también pero quisiera conjugar el verbo
En un modo más íntimo,
Sin mayúsculas, tácito el pronombre.
Verdadero.
Y cambiar la isla y el destino.
Pero nadie regresa hacia su propia vida,
Por más que quiera, por poco que se aleje.

Otro es el río, otro es el mar por donde viajo
Y es aquí donde dibujo y las aguas desdibujan
Mi torpe trayectoria.

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2008