acerca de la noche – 29

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La mañana se despliega por el cuarto,

Y en el estruendo matutino,

Con el último silbo del sereno, se va la noche.

Abres los ojos,

El oído se vuelve indiferente a la minucia,

Como si las hojas dejaran de caer

Y dejaran de crujir las maderas y las sábanas,

Y cesara el goteo de la verdad

Confinado en el insomnio.

El día nos hace sordos.

Todo lo invade, autoritaria, la mirada.

No hay más forma de saber del otro,

De saber si un eco responde alrededor.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

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de la noche y de los ríos (21) poema completo

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Yo sé de ríos negros

por los que viaja la noche,

de arenas grises donde tiende al sol

su secreta lascivia;

he sentido sus peces,

plata oscura,

dormir bajo las piedras

y abrazados a ella ignorar la muerte;

he cruzado a vado

la corriente que trastorna

el gris del viento y adormece las brújulas

que buscan en la diagonal triste de la orilla un horizonte,

los remolinos donde la noche se recrea

y baila y se inventa con el barro nuevos avatares.

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Yo sé de ríos negros que la noche disfraza con sus aguas letales

mientras las lluvias golpean en el fastidio hipnótico de los ribereños

la tosudez de sus miserias.

En un instante se echan encima,

secuaces de una infame fechoría,

horda mineral de dragones hambrientos,

ni madre ni dios,

hinchándose el torrente de barro,

hinchándose la noche, insaciables,

destrozan los límites,

arrasan estribos y sementeras,

arrastran las cunas con su llanto adentro,

los gemidos, los rezos impotentes,

todo en un instante de fango y agua letal y piedras,

que deja en el limo de las orillas aleladas

y de gentes lelas,

la costra vieja de la vieja indiferencia.

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acerca de la noche (20)

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Aquí está, la noche grande, aquí

en el cañón del río,

bajo el silbo inconsciente de los pájaros

y al abrigo del cielo:

cocuyos y no estrellas,

negras las hojas, el camino de piedra.

Aquí está la noche, digo, lo romo del silencio,

la noche que perdí

en la costumbre equívoca de las ciudades,

que se fue perdiendo en la persecución del día.

Espejismos aquí, laberintos allá.

No somos nadie

sin el filo de sus sombras

cuando el rumbo se hace instinto,

soledad señera,

y el yugo de la luz es mero temor, mero recuerdo.

La noche está aquí

moviendo entre las hojas sus abanicos,

me lo dicen mis pies inseguros,

la costumbre de dar pasos en falso.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2017

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Nota Bene : Si desea entrar en contacto con el autor del blog, sírvase dejar un comentario, que me permitirá escribirle.

pernoctar

Si digo pernoctar
es ya estar lejos :
sabana, cumbre,
las cuatro puntas
del cielo por cobijo.

Si fuera yo la noche
¿a quién abrigo ?
¿qué caminante
pone en mi blando
corazón su fatiga ?

todo es distancia a veces :
despunta el alba,
se ve el sendero,
la hoguera apaga
el verbo que aún palpita.

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2012