acerca de la noche 38

38

« y llamó Dios a la luz «día», y a la oscuridad la llamó «noche». Y atardeció y amaneció: día primero.”

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Y llamó a la luz día

y la palabra día usurpó a la noche primogénita,   

nacida en los abismo sin dios,

su mayorazgo.

No tuvo con la mitad del todo,

quiso también la noche en encomienda,

contenerla, condenarla,

hacerse con el alba y los ocasos,

saberse dueño de las puertas que, abiertas a sus espaldas,

se adentran en el azul sutil de otros infinitos.

000

Acaso el día pretende domeñar

las cuentas de la luna,

arrogarse la voz que rompe la penumbra

cuando el deseo tañe y resuena la piel,

la luz que al sol acallan las estrellas,

el aliento juguetón entre las cosas y la sombra, 

el rasguño del fantasma en los anjeos,

la cerrazón de los hombres en medio de sus sueños,

acapararlo todo 24 veces,

ser noche cuando es tan solo día,

luz plena, impudicia.

000

¿Qué temía el escriba al relegarla a otros calendarios?

¿Revelaba acaso el hollín que nos tiñe? ¿la forja que nos templa?

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¿Qué dice de lo que acaso somos,

qué árbol del paraíso hunde en secreto las raíces en su entraña?

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2018

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6 pensamientos en “acerca de la noche 38

  1. (…)qué árbol del paraíso hunde en secreto las raíces en su entraña?”
    Sin duda el árbol de la vida hunde sus raíces en la noche, me has hecho pensar en que ese es el secreto mejor guardado. Ahora entiendo por qué me gusta tanto la noche. Comer de su fruto es tocar levemente una pulpa nacida en los abismos.

    Gracias por las revelaciones

  2. ¿El árbol de la vida, el árbol del conocimiento, el árbol del bien y del mal (como nos enseñaban de pequeños)?, habría que revisar las diferentes traducciones para esa planta del paraíso. Creo que también ha sido una revelación para mi, algo que llegó de tanto buscar en las palabras. Creo que faltan cosas en el poema, a lo mejor desarrollos para otros textos. Es, de alguna manera, como si la noche hubiera abierto nuevas brechas…
    Gracias por el acompañamiento,
    un abrazo

  3. Realmente son dos árboles míticos, el árbol de la vida y el del conocimiento del bien y del mal, que viene a ser el de la muerte, dado el peligro que entraña el conocer el bien y el mal. Hay una propuesta en tu poema, ( poesía filosófica ?) en torno a la primacìa de la noche, de lo oscuro, que queda relegado ante la apariciòn del día, como si éste, por obra de un creador solar (consciencia?) le hubiera quitado la primogenitura a la noche. Relacionas noche, abismo y no-Dios ( o quizá Dios oscuro). en efecto, en el Génesis Dios se hallaba en las tinieblas y se movía sobre la faz de las aguas… muy sugerente. Tu vocación nocturna acompasa al poema, sospechas un axis que une tiniebla y luz, noche y día, tal vez ese axis-árbol somos nosotros mismos emergiendo de la noche del inconsciente, hay una reinvidicación de lo Otro que queda dominado por el exceso de conscienca solar. Los alquimistas decían que el árbol de la vida tiene sus raíces en el infierno y sus ramas en el cielo, igual en la mitología nórdica, Yggdrasil hunde sus raíces en el infierno.Pero lo que veo acá es que quizá hay un Dios que es árbol y a su vez el fruto escondido en el abismo. Los últimos tres versos son la revelación. Haces una exploración poética de un tema que se extiende a muchas cosas. Fuese místico si no fuese reivindicativo.

  4. Tanto el árbol de la vida como el del conocimiento del bien y del mal tienen raíces y éstas se hunden en lo profundo, allí donde estaban recién las tinieblas. ¿Cómo podría ser de otra manera? El bien y el mal, la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, la noche y el día, el haz y el envés, todo es dualidad, porque todo es totalidad. Y el día se impone con su cortejo de virtudes. Al escribirlo pensaba, sin duda, más en el árbol del conocimiento que hizo de Adán el hombre que ahora somos. El descubrimiento de su desnudez es el descubrimiento de sí mismo y de su parte oscura. Queda una nueva pregunta ¿es la desnudez nuestra primera oscuridad? O la oscuridad a la que nos condena el texto bíblico…
    Pero no todas las mitologías han ido en este sentido. El calendario lunar ha sido primordial para otros pueblos. La luna, con sus fases, posee algo de lo que el sol carece (él diría que prescinde), un ordenamiento y una personalidad. Además comanda las mareas, que debe ser una herencia de las famosas aguas sobre las que Dios se movía (en efecto, muy sugerente) y de las tinieblas que las acompañaban.
    Gracias, anamaría, por tu lectura por detrás y tu reflexión que le da sentido a la precariedad insolvente, azarosa, oportunista del poema.

  5. Creo al contrario que la desnudez tal vez es un esplendor lumínico, nuestro primer destello, el Fiat lux del alma vertida en el cuerpo. El alma si debe ser un abismo insondable… bueno, esa es mi visión particular, mi precaria mitología.
    Abrazo

  6. Tienes toda razón, anamaría. Pero desde el punto de vista bíblico, el cuerpo es asociado de inmediato con la oscuridad, fuente del pecado, algo que tapar. Y en la tradición cristiana el cuerpo se convierte en algo complicado, lleno de sombras que nos ensombrecen el alma. Estamos hechos de abismos pues!
    un abrazo

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