poéticas pretenciosas 10

10

El origen de un poema ¿a quién le importa?
¿Saber del sigilo de su gestación,
del avatar efímero de sus parteras?

Importa que el poema se despliegue en el horizonte
de quien sepa descorrer sus propias nubes
y propiciar con él otros puntos cardinales…

que, nazca donde nazca,
su caudal perturbe la monotonía letal de las orillas…
que arrastre piedras y conmueva los parapetos del asombro

que, por él, regrese el soldado a su corazón mutilado en la trinchera

que, lluvia,
alivie la raíz, y a veces la tierra en la que somos…

importa que el poema crezca en el silencio de quien lo guarda,
ramificando sus talismanes, sus intervalos…

que deslave el ajuar postizo de la lengua,
que la arriesgue y se equivoque y vuelva a comenzar con ella…

que abra un nuevo sumario a la mentira
y entre sus versos resguarde los arreboles de la rabia…

importa que ahuyente al mercader y se oculte si vienen a buscarlo…

que su altar anide entre los trastos…

que embote el pedernal azul de los venenos
y quite lastre a quien lo dice
y quite lastre a quien lo escucha…

importa que se enrede en la oscuridad por la que vamos,
que traspase las grietas y los centros…

que guarde memoria de la vida y de las vidas de la muerte…

que el poema celebre y desvista los abrazos
en una sola voz y en otra y otra

cuando llegue,
cuando llegue.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s