poéticas pretenciosas (5 ter)

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Claro, existo,
como en la penúltima oscuridad de los nidos,
sí,
más acá de las palabras,
donde al lenguaje lo barren las escobas,
y se va y se viene,
de camilleros lleno el pensamiento
y en la boca cenizas de cigarrillo.
Al diario.

Pero vivir,
vivir,
solo cuando el verbo, hijuela tras hijuela, penetra en la página
y algo de sí mismo escapa por los renglones
por donde el dolor también se aleja;
acequias que esperan en el reflejo de unos labios
la razón para ser surco,
para engendrarme, de vez en cuando, en las palabras.

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

4 pensamientos en “poéticas pretenciosas (5 ter)

  1. estas variaciones sobre un mismo tema que a veces compartes, son siempre tan esclarecedoras del discurrir interno del poema. Esta poética pretenciosa, en particular, es la que más me ha gustado, aprecio mayor fluidez en los últimos versos, más en consonancia con las metáforas de la acequia y del reflejo, y ese llegar a engendrarse – de vez en cuando- en las palabras, realmente me parece toda una declaración. El poder genésico de la palabra no sólo en el lector posible, sino en si mismo, la posibilidad de ser engendrado en ellas, es una imagen muy poderosa, su íntima relación con lo vivo, que nunca debería diluirse en un poema, que las palabras siempre remitan en última instancia a la vida, sería lo deseable, que salten de los renglones y caigan del árbol de los signos al “árbol de oro de la Vida”, parafraseando a Goethe.
    Abrazos

  2. Te dejo una pequeña resonancia en este texto mío

    La Palabra atraviesa como llama afilada
    mi ser frágil y desnudo
    le exprime el zumo de su ferocidad
    su transparencia su infinitud

  3. La primera versión, quizás la más pretenciosa, convertía al lector en condición de la escritura. Ahora bien, aunque sea un ideal, aunque el lector sea imprescindible para el cumplimiento de toda obra, entendida como escritura comunicante, el acto de escribir y de escribir poesía sigue siendo, para mí, un acto íntimo. Y vital. Como el salvavidas al náufrago, la palabra nos salva aunque no sepamos si algún barco nos aviste, si alguna orilla nos aguarde.
    abrazos

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