poéticas pretenciosas (5 bis)

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Claro, existo,
como en la penúltima oscuridad de los nidos,
sí,
más acá de las palabras,
donde al lenguaje lo barren las escobas,
y se va y se viene,
de camilleros lleno el pensamiento
y en la boca cenizas de cigarrillo.
Al diario.

Pero vivir,
vivir,
sólo cuando el verbo penetra, hijuela tras hijuela, en los vestigios del bosque
para volverse en la pelusa blanda de las páginas
charca en espera de una boca;
solo cuando algo de sí mismo escapa por las acequias
por donde el dolor también se aleja;
y  queda algún reflejo del mundo,
el mundo donde vivo o renazco o muero.

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2015

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