poema de las fronteras – la soledad

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todos los que estábamos allí habíamos cruzado en la oscuridad la oscuridad de las fronteras
y era como hablar una misma lengua hecha de todas las carencias
habíamos roto el cerco de las naciones
su insaciable mezquindad

no sabíamos aún que en la soledad de cada rostro los otros proyectarían
la sombra de un último vallado
tras el cual se apiñarían hambrientas las ilusiones

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leonardo torres londoño, obra en obra, 2014

2 pensamientos en “poema de las fronteras – la soledad

  1. creo que todo el tema del exilio, del traspasar las fronteras, encarar la soledad, asomarse a la extrañeza y a la estrechez de la emigración.. son temas que me estremecen en estos días, cuando todo a mi alrededor es despedida y fantasía de atravesar los lindes y hallar otro “horizonte escamoteado por las montañas”. Tus poemas son crónicas del extrañamiento, la otra cara de las idealizaciones ,( del antiguo deseo de alcanzar la tierra prometida de leche y miel) en ellos veo conmovida el viaje hacia lo incierto, la confusión de lenguas, el mirar en cada rostro la sombra del último vallado. Retomando las cartografías íntimas, encuentro el traspasar las fronteras propias que conducen hacia lo desconocido interno donde hablamos otra lengua y tantas veces apenas nos reconocemos. Por un lado , recuerdo la “Senda de Oku” del poeta japonés Basho, quien como tu intenta un diario de un viaje bifronte; apuntes y visiones de un viaje hacia los confines externos y lejanas provincias y un viaje más entrañable hacia los propios confines. Y por otro lado recordé a Octavio Paz cuando apunta que los viajes ejercitan en el arte de despedirse para así, ya ligeros, aprender a recibir. La labor de los pájaros del blanqueo dan cuenta de ese último y necesario desprendimiento.
    Muy buenas tu crónicas poéticas de la emigración, y al fin y al cabo, estás tocando uno de los más humanos y arquetípicos temas. No hay civilización, nación, tiempo que no la conozca. Y nadie , en tanto humano, ha dejado de atravesar siempre las fronteras, aunque sea para sepultarse en si mismo.
    Abrazos desde estas fronteras

  2. Tus palabras anamaría, tu empatía y lectura siempre inteligentes, en este espacio que lleva tantos días vacío de lecturas y comentarios, me llenan de contento. Salen difícilmente estos fragmentos de fronteras, quizás por lo basto del tema, o simplemente por mis propias limitaciones y el acecho constante de la afasia. Este último texto, surgió el otro día, en el tren de cercanías que tomo regularmente, ocupado en su mayoría por emigrantes de diversos orígenes. Como bien lo dices, no hay civilización, nación, tiempo que no conozca estos procesos migratorios. Me pareció, de pronto, tan evidente (como el frágil juego de palabras que originó el poema) que esta vieja Europa no será la misma en tres o cuatro generaciones más. El mundo en marcha, simplemente, me dirás. Queda, eso sí, esa migración hacia nuestros confines, ese viaje paralelo, íntimo, tan lleno de vicisitudes e incertidumbres. Quisiera que mis fragmentos también apuntaran allí. Gracias por invitar a Basho, a Octavio Paz a esta humilde página. Gracias mil por tu acompañamiento y el eco al otro lado del mar.
    Abrazos

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