versiones de Bogotá

000

Que no se busque el sur ya no es posible

hallarlo la ciudad suplantó sus lodazales magnéticos por un

laberinto mortal de periferias pistoleros niños que

lloran cubiertos de polvo la ausencia

del sol las cuatro direcciones El norte

 

huye poco a poco sin sus cementerios con

ganas de olvidar que un día fue sinónimo de tres puentes o

de lejos o de padre que volvía con cometas Del oeste

 

no quedan sino hilachas de plástico y de flores

 

Solo el oriente rechaza los asedios sus escarpas lo custodian

así la lluvia las percuda o la fiebre inmobiliaria y la

brumosa acidez de la miseria

las cubran de detritus

 

En el centro

la lengua ha ido desfigurándose de tanta bofetada qué importancia si

cada cual la reconoce y le confía sus mandados

 

Es más urgente bajar bandera antes de

asfixiarse en los andenes sobre-

vivir a las seis de la tarde sin

mojarse los zapatos en la batalla gris del aguacero buscando su camino

 

Para evocar mi ciudad ya no basta acumular con desconcierto sus oficios

ni siquiera acomodando la sintaxis con briznas inconexas

Los recuerdos tampoco sirven

nadie más camina sobre los pasos de su infancia

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Los vecinos dejaron de hablarse

sus casas yacen bajo los cimientos de altas torres

las calles son cada día más estrechas menos viables

prosperan los miasmas en las horas pico

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Hay obras que remplazan otras obras

lugares en lugar de otros lugares túneles

que al terminarlos de cavar se tapan Raponeros Las

ciudades se deshacen creciendo desde dentro

Viceversa

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Los vendedores de chance y lotería son sus profetas son ellos

quienes ponen de pie los amaneceres

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A menudo se oyen disparos apagados por las rocolas donde se rayan los olvidos

Los coches fantasmas llevan a sus presas de un lugar a otro cubiertos por

la noche toda llena de mordazas y de rastros y de manchas

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Pero el sol el sol

el sol ofrece aún sus arreboles

al tiempo que se derrite en las bocas el algodón de azúcar y

los poetas leen sus versos en los parques donde

renacen incrédulos los urapanes y

la luna se pasea sin miedo acompañando a

los desplazados que se afincan con sus carritos de raspado y mango viche que

los niños compran camino de la escuela en uniforme y

los que se han ido regresan

regresan

para no perder el hilván con el que le cosen el ruedo a sus destinos

para no perderle el hilo a la ciudad a la

tumefacción de las palabras

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leonardo torres londoño, 2014

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3 pensamientos en “versiones de Bogotá

  1. Versión de Bogotá a lo Ragtime: Poema complejo y de profundo alcance, con un ritmo sincopado donde recuerdos aparentemente colaterales extienden su efecto sobre las notas fuertes de una ciudad que se adivina fragmentada y en intento de ser reconstruida desde adentro. Esa manera de terminar el verso rompiendo la frase y uniéndola a la siguiente con ese “rasgado” musical me resulta un hallazgo en tu poesía- al menos no lo había percibido con la claridad que lo percibo en este- Quizá tenga que ver con el ritmo interno de tu Bogotá, con el deslizarse entre frases largas, cortes, silencios que mantienen una tensión interna, y uno se siente en vilo esperando ese niño leonardo comprando raspado o mango viche, o con el algodón derretido en la boca mientras mira los arreboles.y tratando a la par de construirse un espacio donde Bogotá sea posible. Me atrae esa ciudad disrítmica, temblorosa y est re me ce d ora me n te auténtica (no real) y necesaria emergiendo de tu profundidad.
    Abrazos

  2. Es un poema que me habîan pedido para una revista sobre las ciudades, pero tengo la impresiôn de que nunca va a salir; así que como no tenía nada mejor, pues lo colgué, a ver qué pasa. Es un ejercicio que me aleja de lo que escribo habitualmente. Pensé que no sería capaz de lograrlo, y todavía tengo dudas.
    Bogotá siempre ha sido una tentación para la escritura, y un fracaso igualmente, o un intento recurrente. Ahora es una ciudad artificial para mi, existe en lo imaginario, no sé qué tanto tenga que ver con la ciudad real, con lo que un poeta que vive allí podría decir. Quise nombrar las cosas que la hacen vivir, el desorden, hay unas cuantas referencias que quizás solo un bogotano de mi generación pueda comprender (los tres puentes por ejemplo), así que hay algo cifrado, un poema para bogotanos, pero veo que la caraqueña enamorada de su ciudad que eres, también puede recorrer esos laberintos, laberintos que, probablemente, sean los mismos en todas las ciudades, más aún en nuestras queridas urbes latinoamericanas.
    Un abrazo

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