madre he ahí a tu hijo- septem verba

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Mulier ecce filius tuus … ecce mater tua

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toma y daca

de madres al azar e hijos por doquier

la humanidad en marcha por las goteras de un deseo

(la libertad de mi vientre dejaría tu nombre en blanco) hijo

he ahí a tu madre ahuyentándote los sueños pues

tu enfanteras dans la douleur dijo el señor

que multiplicó el dolor y las preñeces

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entonces te ibas preguntando

dónde está y ya estaba muerto

y nadie madre para decir mi nombre

agua pasó por aquí cate que no la vi

te respondían

llévame madre al cementerio

ponme una cruz encima con mi nombre que lo lean

la luna lela lela y las tropas paralelas

mi muerte es un perfil en el latón de sus medallas

un uno donde había un cero

lo sabían ellos que enmudecen como turbios

¿es éste su hijo? ¿es usted su madre?

afirmativo afirmativo

luego se desplomaba la serenidad de los silencios

000

ellas entre tanto dando vueltas

añadiendo mortajas a la verdad

que su vejez trenza obstinada

la mentira alrededor impúdica

pero siempre nadie  pero siempre nada

más que las coartadas del olvido

un mismo hedor cruzando

las fronteras y los años las preguntas

los hijos muertos muriendo lejos quién sabe dónde

sus huesos íngrimos en los ojos fríos

el fruto de sus vientres arrullado por la impostura

pero siempre nadie pero siempre nada

más que los verdugos

y un badajo criminal arriando las campanas

sordas de tanto sonar a muerto

es debajo de la tierra que urgen las palabras

cuando más falta hacen los brazos

los abrazos

madre estoy aquí en el fondo del mar pero no despierto

quién te lo dirá

quise dar a luz madre y me dieron las tinieblas

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pero más allá la piel curtida de tus senos amamantando insectos

tu regazo sólo hambre tu mirada

fija en el descenso de los buitres

ya le he robado a papá su cartuchera madre

ha llegado mi hora dice el hijo

orfandad orfandad

en la inanición de los arrullos

000

leonardo torres londoño, escrito a lápiz, 2014

2 pensamientos en “madre he ahí a tu hijo- septem verba

  1. ¡Guau! ¡¿En qué andas?!
    Pensé, después de estos dos versos “…de madres al azar e hijos por doquier/
    la humanidad en marcha por las goteras de un deseo..”, que no podría haber mucho más tan bien dicho, y el poema todo es magistral y desgarrador.
    Qué alegría el que hayas podido escribir tanto dolor por tanto muerto, tanto desaparecido.
    Yo sola he tenido que bastarme con el dolor y el asombro en la mudez.

  2. Sin duda, el silencio de la estupefacción es tan válido como la palabra que fracasa en cada intento de dar cuenta del silencio, incluso puede ser más fuerte. No hay nada más silencioso, finalmente, que la Muerte. La distancia ayuda, está claro. Si pensamos en Colombia, en la tragedia colombiana de su violencia, llevamos tantos años conviviendo con ella que, de hecho, la fatalidad crea a menudo ese distanciamiento que puede convenir a la escritura.
    Un abrazo

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