esta noche estarás conmigo en el paraíso

ooo

Amen dico tibi hodie mecum eris in paradiso

siempre ocurre
aunque la lluvia tarde
el cielo hace lo suyo
la tierra abre sus carnes al aguacero
pero ya no hay huerto hacia el cual volver el rostro
ni noticias de la cosecha
y ya se es otro

+++++++++

cae la tarde
acuden las promesas:
esta noche
estarás
conmigo
en el
paraíso

+++++++++

¿y eso basta?
son parcos los labios del ilusionista
¡que la muerte repita su parada nupcial!
cada dolor cobrará sentido
cada punta acerada de la miseria
un adelanto del edén
el bálsamo de la esperanza
aliviará tu espalda

++++++++++

primero fue el árbol de ¿qué conocimientos?
y en su fruto una condena
luego vinieron cataclismos y ordalías
como si ningún cordero
como si ningún horror bastase
para bajar de la cruz
nada mejor que la muerte

++++++++++

mejor no estar seguro
de lo que aporte el día
¿otro horizonte?
las cosas cambian y sólo
sus sombras se unen a la noche
revelando en las caricias
la opresión fugaz del paraíso

+++++++++

De ser yo mismo me arrepiento a diario
de lo ruin que soy, de lo mezquino,
de lo bien que llevo el maquillaje.
De dejar de ser también,
de mi vida como hecha a medias,
de tanta porfía, decidme:
¿dónde habrá posada para mi esta noche?

+++++++++++

Y el bueno bueno siempre a la derecha blanco
el malo sin matices la barba azul los apetitos
a cada uno la soledad de su papel
su lado de la cruz sistema binario
un hombre solo a las puertas del paraíso
muestra sus mataduras

se van cerrando

+++++++++++

leonardo torres londoño, septem verba, escrito a lápiz, 2014

 

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5 pensamientos en “esta noche estarás conmigo en el paraíso

  1. Las septem verba te han catapultado.a otra dimensión, son una suerte de caleidoscopio o collage poético… las voces se intercambian… Jesús y los demás y todos nosotros, buenos o malos ladrones somos lo mismo, Insisto en la polifonía de estos poemas. Este último me tiene dándole vuelta, empezando por el título que me atrapa en el desconcierto, pues me parece una invitación erótica luego me doy cuenta que has cambiado la palabra HOY por ESTA NOCHE y que ese pequeño cambio da un giro voluptuoso al evento.cada voz que aparece es una y múltiple, con su propio centro de gravedad y su fuerza centrípeta donde uno queda orbitando… aunque tú digas que a veces no sabes a dónde vas, creo que los poemas van haciendo su propio camino y tú eres la arena donde dejan sus huellas Déjate …

    te felicito y te abrazo

  2. “¿dónde habrá posada para mi esta noche?” Unes aquí nacimiento y muerte…esa frase allí, sacude..

    ( siempre habrá posada en mi corazón)

  3. “primero fue el árbol de ¿qué conocimientos?
    y en su fruto una condena
    luego vinieron cataclismos y ordalías
    como si ningún cordero
    como si ningún horror bastase
    para bajar de la cruz
    nada mejor que la muerte”

    Y continúa el dolor. Y de alguna manera, una lucha a muerte (a poema) con la fe.

  4. ¿Sabes, anamaría, que lo de la polifonía, después de que lo señalaste estuvo muy presente a lo largo del proceso de escritura de estas siete palabras? aunque no quise forzarla tampoco, ella vino así solita. Pero ya ves, poco a poco, hacia el final el yo (del que desde hace un tiempo trato de escapar) se fue imponiendo, por esos caminos del poema que sólo el poema conoce. Quizás frente a estas cosas el hombre siempre está un poco solo, en los momentos cruciales la comunidad se diluye y queda uno frente a sus alternativas, pero siempre como miembro y como voz de los otros. Hay muchos préstamos en el poema y, sin duda, la reciente lectura de TS Elliot volvió a actuar como el modelo que siempre ha sido. También me he dejado llevar por el ritmo, al contrario de las últimas escrituras que estaban más controladas, espero que ese flujo se pueda sentir en la lectura, aunque, sin duda, eso hace que algunos pasajes puedan ser un poco más flojos que el resto.
    Bueno, y sabes que tu lectura y comentarios nunca dejan de estar presentes en mi escritura.
    Un abrazo

  5. Ha de ser el famoso valle de lágrimas… Resulta imposible escapar a la formación que hemos recibido. Los rosarios que recé de niño, las novenas, las soporíferas homilías del domingo en la misa de las ocho en la iglesia de Santa Teresita y el gusto de mi padre por el gran sermón radiofónico de las siete palabras, reforzando esa tristeza que antes bañaba el viernes santo, han dejado huellas… Como si siempre acabáramos por interrogar el cielo a pesar de todo.
    abrazo

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