de la palabra

000

es la palabra

no anzuelo

pez

de todas las aguas

omnívora

voraz

todas las especies caben en su vientre

va viene solitaria o en cardumen

al abrigo de la roca sueña

delira

su destello es tan fugaz como intrépido

una oscuridad  un rayo de sol la fecundan

000

para librarse de la red

desova

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SEGUNDA VERSION

es la palabra
no anzuelo
pez
de todas las aguas
omnívora
voraz
todas las especies caben en su vientre
a veces solitaria a veces en cardumen
inmóvil bajo las rocas sueña
muda
su destello es fugaz pero lacera
una oscuridad   / un rayo de sol la fecundan

para librarse de la red
desova

en el agua que somos bajo todas las rocas

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TERCERA VERSION

es la palabra
no anzuelo
pez
de todas las aguas
omnívora
voraz
todas las especies caben en su vientre
a veces solitaria a veces en cardumen
acecha sueña muda
inmóvil bajo las rocas
su destello fugaz lacera
una oscuridad   / un rayo de sol la fecundan

para librarse de la red
desova

en el agua que somos bajo todas las rocas

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CUARTA VERSION

es la palabra
no anzuelo
pez
de todas las aguas
omnívora
voraz
todas las especies caben en su vientre
si va solitaria  vuelve en cardumen
acecha desvaría muda
inmóvil bajo las rocas
su destello fugaz lacera la memoria
una oscuridad   / un rayo de sol la fecundan

para librarse de la red
desova

en el agua que somos bajo todas las rocas

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leonardo torres londoño, escrito a lápiz, 2013

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10 pensamientos en “de la palabra

  1. El poema debe apuntar a mucho más. Debe sobrepasar el papel atribuído a la palabra. Es interrogación, increpación, descubrimiento, penetración, visión. La concepción de la palabra como “expresión del alma” sigue pesando demasiado en la escritura actual, negando incluso mucho de lo que fue la propuesta poética moderna. Habría que tajar las palabras para que escriban no lo dicho ya, sino lo que va a decirse.
    saludos

  2. Yo creo que lo bello de la poesía, es esa libertad que da a cada uno de expresar cosas: sentimientos, ansiedades, frustraciones, anhelos…, sin enocontrarse mediatizado por nada. Todo avanza, pero las palabras permanecen y significan lo que significan. Yo admiro a cualquiera que ponga sobre un papel cuatro palabras. ¿Qué eso no es ser poeta?, pues bueno!
    Me ha encantado tu disertación, clara y didáctica.
    Un abrazo!

  3. Me encanta esta entrada,Leonardo!! ir observando el devenir del poema como si fuera un organismo vivo, como lo que es. Personalmente, me ha gustado el “va viene solitaria o en cardumen” , me parece más fluido, más acuático, los ” a veces” repetidos me figuran pequeños farallones, cosa que también es válida.Definitivamente ha ganado el poema con “su destello fugaz lacera”, y con la omisión del “intrépido”. Me gusta mucho el “acecha, sueña ,muda”, un acierto; sin embargo, el “delira” me había iluminado. Por etimología, el delirio (latin, de: fuera lirare: abrir surcos) tiene que ver con abrir surcos fuera de lo establecido, en otra dirección, salirse, atravesarlo, retornar a él, y esa imagen agrícola me impresiona perfecta para el oficio de la palabra: ella acecha(siempre) sueña (en esencia) muda (puntual) y delira necesariamente para sobrevivir o descubrir esos destellos de las profundidades.Precisamente, me parece que ese “delira” es librarse de la red y desovar.
    Gracias querido Leonardo por permitirnos ir y venir como peces en tu(s) poema(s)
    Abrazo

  4. Gracias anamaría. no sabe uno nunca lo que es o no es. nunca se está seguro. al poema (en tanto que serobjeto acabado) se llega dando tumbos, a la topa tolondra. tiene que sonar, pero ¿qué es sonar? va más allá de lo meramente musical. aquí hay alguna rima que debería ser abolida (¿por qué las dejo? -ah, viejas herencias, debilidades). sonar es cuando uno intuye que el poema intuye, que el poema in-daga, que cabalga sobre la hoja de la daga que abre una falla, una brecha, que rasga. Las palabras van y vienen, juegan a las sillas musicales, acaban imponiéndose algunas, otras se quedan allí, inciertas, dubitativas. Y uno tampoco sabe.
    un abrazo

  5. es verdad, el oficio no debe empañar la frescura ni la espontaneidad, al contrario debería reforzarla, sin que se viera, limando asperezas y evitando facilidades, torpezas. Es algo que siempre se debe tener presente. Si el trabajo se nota, todo se viene al suelo. Me gusta citar a L Durrel que decía que escribir un poema era como coger una lagartija sin que se le cayera la cola.
    Abrazos y gracias por tu presencia

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