Del mar

primeras noticias del mar y el mar

 

y el mar

el mar

el mar

 

un laberinto de aire y de nácar

000000000000000000000fue el primero en susurrar su lejanía

valvas viudas traían cada enero

00000000000000000000ecos rotos de su escritura

se proyectó en los párpados

0000000000000000000al cerrar de un libro

y por la magia del cine tembló

000000000000000000como toda ilusión con sus colores

00000000

sin sal sin viento

00000000

y un día

(fue al anochecer)

líquido todo

todo

oleaje sin fin

00000000

con sal con viento

00000000

el mar el mar el mar

0000000

© leonardo torres londoño, escrito a lápiz, 2013

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4 pensamientos en “Del mar

  1. me parece que el mar siempre es primero un susurro y una lejanía: el primer mar que habitamos nos contiene,nos arrulla y nos habla en rumor… luego viene el re-conocimiento “.líquido todo todo” y esa constante impermanencia “oleaje sin fin” …

    Muy bellas imágenes que van llegando como delicadas olas a la orilla.
    Abrazos de sal y viento

  2. Desconfío mucho de los poemas que tienen por tema el mar, que ha sido sujeto de la poesía desde tiempos inmemoriales y probablemente ya se haya dicho todo. Resulta, pues, muy difícil evocarlo sin caer en repeticiones y clichés, pero ya ves que a pesar de ello caigo en la tentación (ya he colgado otro poema del mar aquí, hace rato). He querido evocar mi propia experiencia, de ahí ciertos datos como el inmenso caracol que retenía la puerta de la habitación de la abuela, o las conchitas que la gente que iba de vacaciones a Santa Marta o Cartagena nos traía a los que nos quedábamos en el interior, o la experiencia del cine que es una primera ilusión del mar. Y luego, lo que dices, el re-conocimiento, la inmersión en aquella realidad líquida, en aquella totalidad semoviente que es el mar (en mi primer viaje al mar, hacia los veinte años, casi me ahogo por el desconocimiento del mar, precisamente) y que, por más metáforas que gastemos, escapa al lenguaje.
    abrazos líquidos

  3. Recuerdo esas caracolas reteniendo las puertas…:) toda una antropología de nuestra relación con el mar, escuchar el rumor del mar en el caracol siempre es mágico, y que ese rumor evite que las puertas se las lleve el viento, pues más aún… ese rumor debe ser el que escucha un bebé en el vientre de su madre, ese primer mar . No le temas a los poemas del mar, siempre vuelven.y no hay metáfora que lo contenga, apenas la palabra es un dedal que contiene unas gotas.
    Todavía colecciono caracolas, pero no para las puertas..
    abrazos

  4. Sí, sí, bello lo que dices, ese rumor evita que a las puertas se las lleve el viento, ya ves, el viento que lleva por dentro contrarresta los efectos del viento terrestre!
    Yo también colecciono, o más que coleccionar las recojo y las guardo, ahí están entre el desorden de la mesa o en las estanterías de la biblioteca, conchitas humildes, confundiéndose en el mar de los recuerdos…
    abrazo

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