mamoncillo (7)

mamoncillo

 ooo

cascabel silencioso

bajo tu sombra ágil

ágiles resuenan reunidas las palabras

 ooo

una dentellada y

salta hipnótico tu aroma

asoma la veta agridulce de tu albumen

la anticipación de un beso

 ooo

mamón fatal o caprichoso

la madre vigila la succión embelesada del niño

000

a amh por su apoyo incondicional y su clarividencia

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2012

derechos de la foto para ext212,  thanks you.

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7 pensamientos en “mamoncillo (7)

  1. es una delicia ver cómo van apareciendo tus frutas, y con ellas la tierra y la infancia, lugares de las primeras dichas, de los descubrimientos y el embeleso ante los ojos de la madre.
    Y gracias por la dedicatoria y por esas frutas de mi niñez
    abrazo

  2. Quiero uno, quiero uno de aquellos que permanecían en mi boca por horas y luego dejaban su hueso al desnudo, y su saber seco, maderoso en la boca. Quiero uno de esos, Leonardo, de esos que ya mi boca no sabe encontrar.
    Quiero tu poema evocador.

  3. bueno, seguro se consiguen aún… pero es verdad que somos bastante descuidados con ciertas cosas, ciertos cultivos (las guamas, también). Nunca olvidaré, por ejemplo, el día en que vi cómo en la carretera entre Tunja y Duitama, los campesinos vendían melocotones y manzanas importadas de Chile, en lugar de vender los duraznos pequeños y deliciosos que dan (?) nuestros árboles o las manzanas rojitas y un poquito ácidas del altiplano.
    Recuerdo sí, el embeleso del hueso del mamoncillo.
    abrazo

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