decimotercera dirección

ser

en el umbral de cada jornada

su propia dirección

 

un nuevo paso

de quien nunca alcanza su destino

 

si el mundo brota alrededor

desde la flor ser el ramaje

desde el ramaje la flor

la estación venidera

 

conservar

siempre

el temor de llegar

 

ser en el umbral de cada vez

la nueva etapa

y  el que busca en la sombra el horizonte

y el camino

15 pensamientos en “decimotercera dirección

  1. me gustó mucho este poema… El temor de llegar y que no sea como esperamos, que no esté ahí, que el camino termine, siempre… Pero llegar es seguir el camino, ¿o no?

  2. Difîcil responder a la pregunta pues nunca he llegado, o eso quiero creer! Me parece que siempre es posible dejar de caminar, incluso si no se ha llegado, si estamos seguros de no haber alcanzado nada, ninguna meta. Tampoco llegar significa detenerse: tû, Emily, que viajas y te interrogas tanto acerca del viaje, debes saberlo mejor que yo. Creo que debemos ser muchas cosas, no sôlo el caminante. El poema no hace sino preguntar, preguntarse, pese a su tono imperativo.
    Temo, por lo demâs, que estos versos sean repasar palabras mâs que dichas, el ûltimo verso raya, de forma indecente, en el cliché. Pero, pienso que en algûn momento de la vida hemos de ser también la direcciôn: viajamos hacia sî mismos de algûn modo, y el camino, si un camino es un lugar, somos nosotros, es en nosotros que acontecemos.
    De cualquier modo, no llegar es, quizâs, la opciôn mâs valedera, mâs en este mundo de objetivos y evaluaciones constantes, de eficacia, de ahî, la idea de conservar el temor de llegar, llegar no es una fatalidad.
    Un abrazo

  3. …¿y si el destino que alcanzamos es ese de Ser ? imperativo con el que inicias tu poema ( me gustan siempre tus comienzos) , si fuera así, se llega indefectiblemente, por esa intuición de que somos la dirección buscada, no otra. Sin embargo, me impresiona que ese llegar es un gerundio, siempre llegando. Somos camino surcado de caminos.Nada más parece que llegamos abrimos un umbral. la aparente fatalidad del delta: agua hacia otras aguas… y ese llegando parece amenazar con un no -ser, para recordar a Jorge Manrique (…a la mar, que es el morir) “siempre el temor de llegar”

    tu “clichè” es un guiño a ese miedo
    por lo demàs , me gusta la pregunta que se esconde en este poema
    abrazos desde el camino

  4. Gracias anamaría, por tu lectura atenta y tu cuestionamiento. Sin duda somos ese fluir constante (fluyen los días en nosotros, fluímos en ellos), como el poema que existe cuando se escribe o al ser leído. El poema es en cada uno de sus versos, cada verso va hacia el poema, no tiene otro objetivo diferente de él mismo, ni tiene otro camino. La poesía puede pasar por allí o no. Y nunca termina, cada lectura lo hace ser, le aporta nuevos aluviones.
    En cuanto al miedo de no llegar, quizás el poema asimila el verbo a terminar, acabar, cerrar el camino, solidificarse, de ahí la importancia de conservar el miedo. El gerundio, por peligroso que parezca, siempre ha sido una de mis formas predilectas, vete tú a saber porqué.
    Abrazo

  5. Caminantes sin lugar donde llegar, pero, afortunadamente van recorriendo poco a poco muchos lugares, que terminan dibujando una suerte de camino. Total, divaga uno y ya.
    Me gusta cómo se están “desenrrollando” ante el lector estos últimos textos, Leonardo, bacano volverlo a encontrar, como siempre, después de un tiempo.
    Va un abrazo,

    Tomáz.

  6. los caminantes dibujan una suerte de camino y son cada uno un camino distinto…
    divagar, es eso exactamente.
    La alegría también es mía Tomáz!
    Vuelva otro abrazo pues, que sabrá encontrarlo!

  7. en esa visión caleidoscópica del poema, he aquí que leído desde cierta oblicuidad estos versos son una poética , como ya lo sostienes en tu respuesta;el ansia de la poesía por ser y nombrar, por hacer en nosotros un camino, el ansia inconclusa y circular que la impele a buscar el vocablo, el sonido que le sea continente, y sin embargo, no alcanzar el destino, sino un permanente y fluido retorno, y hasta un miedo ontológico a encontrar la completud,pues parece que el poema se desliza por las paradojas del Ser. Mejor conservar el camino y abrirse al vacío de la no llegada.
    abrazo

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