un hombre se inmoló- 6

un hombre se inmoló,
ya no es posible leer en las cenizas la determinación de sus dolores,
la urgencia que reclamaba la sequedad de su pena
suprimió la última vacilación a su mechero;
Para su tumba dejaron los deudos las cenizas,
alzaron, en cambio, con las llamas,
penachos de insurgencia que de pie
atraviesan, de plaza en plaza, las fronteras.

otra ilusión
es urgente cargar de piedras los bolsillos

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2011

10 pensamientos en “un hombre se inmoló- 6

  1. Pero tal parece que así es, e incluso, muchas veces es necesario que ardan muchos para salir del marasmo! Ni siquiera podemos saber si es un comienzo o si es el comienzo de una nueva ilusión.
    Bienvenido y gracias por tu lectura y comentario.

  2. que el poema no sea impenetrable, pero que sea necesario despejar los caminos, que no se agote en la primera lectura, que nos interrogue para regresar a interrogarlo, para ver si de veras interroga. Podría ser Pulgarcito (hace poco trabajé sobre ese cuento así que es una referencia reciente), podría ser David, es verdad que también pensé en la fronda, ¿cuándo echamos piedras en los bolsillos? A lo mejor cuando no queremos que las ilusiones se derrumben, a lo mejor porque queremos encontrar el camino de regreso si se derrumban, o acaso vamos a construir algo o a derribar o a combatir un enemigo armado hasta los dientes? O todo esto, o nada de ello? A cada nueva ilusión hay que cargarse de piedras, pero no para echarse al río.
    Gracias querida María, me alegra volverte a leer siempre,
    Un abrazo
    PD: claro, hay una referencia evidente al muchacho tunesino, al comienzo.

  3. Tal vez el misterio, la pregunta de por qué, de qué pasó, de a quién, lo haya guardado el poema, como a quien le confieren un secreto y lo hace con absoluta fidelidad. Quizá el juramento del silencio se hizo, cuando el poema dijo, “ya no es posible leer en las cenizas la determinación de los dolores” . Sólo el poema, ni siquiera tú, conoce lo que oculta. Así, cada quién que lo lee, cree que desentraña el misterio, que le dice algo.

    (desvariaciones poéticas sobre un tema)

  4. Bellas desvariaciones, me gusta mucho el des. Toda muerte voluntaria es un misterio, ninguna carta la explica, siempre queda algo, el poema a lo mejor husmea, remueve el aire (que no las cenizas), el lector pasa por allí, leer es pasar por el lugar del poema. Lo importante quizás, lo de veras importante, es que conservar la llama.
    Gracias, amiga María.

  5. Leonardo, estimado amigo, vine a tu casa a leer poesía, que por fortuna siempre encuentro. Es enigmático el último verso, me hace pensar en Virginia Woolf.
    Un abrazo afectuoso,

  6. Y por fortuna vuelves, estimada Niée, desde tu tierra austral, pues esta casa siempre se alegrarâ de acogerte. Aparentemente el ûltimo verso suscita alguna interrogaciôn. Siempre harâ falta alguna piedra por el camino, para guiarse, para alzar alguna barricada, para apuntalar un sendero, para la fronda.
    Gracias

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