Poema en obra – tres

Será necesario apoyarse en los muros desconchados
a la altura triste de los mendigos,
humedecerse,
escudriñar las inminencias del cataclismo ;
¡cuerpo a tierra!
pasa un camión y el suelo vibra deshaciendo en los charcos los reflejos,
pasan las guerras, las prisiones, los agravios,
y vibra la tierra toda, se encoge un instante, luego
la gente se sacude el polvo, la indiferencia,
de fango es el azogue nuevo del asfalto,
todo pasó, son historias, cuentos chinos.
Será preciso
mirar
en los ojos de los pordioseros lo poco que nos queda mirarlos
más allá de sus andrajos, de sus cuatro o cinco pertenencias, mirarlos
adosados al muro maloliente :
Es su temblor el nítido reflejo.
Sólo ellos lo saben de haberlo visto en las grietas del asco que
nos sirve de rostro o de visaje,
las mismas grietas de las líneas percudidas de sus manos,
sus sueños transitan del día a la noche y nada, iguales a los nuestros
también ocupan un lugar el mismo cada día, también temen perderlo,
pero ellos deben ahogar cada día y al nacer las inocencias
a la nuestra la consume indiferente la carcoma.

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2011

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