Poema en construcción (primero)

ponerse a la altura sin rango de las cosas
Esta es una dirección
en ella caben los 360° de la rosa
todos los vientos de la esfera
el ánimo de los juncos o las raíces
la diáspora de los adentros

cerrar el mirador del balcón, la celosía oblicua
por donde se arrojan las sentencias, las conjeturas ávidas
voluntad de someter a un mecanismo la multitud de los desórdenes

cubrirles la parte yerma a los espejos

bajar, bajar,
salir a la calzada
tender emboscadas tejer
nidos enredaderas suspender
redes de minúsculas mallas en las esquinas
-un grito puede ocurrir en un instante
un grito en el que todos se miran y del que todos huyen
antes de perderse como un arenque en el cardumen-
redes capaces de atrapar los sueños más exiguos,
las eclosiones, el magma de los besos,

Si el pájaro posado en el cable ya no está,
¿qué rastro de su vuelo ?

Cada ruido tiene una historia, cada trayecto,
un hombre dobló la esquina
ya no está
se agitan con hambre de pichones las preguntas

Ser en cada una de las preguntas

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2011

16 pensamientos en “Poema en construcción (primero)

  1. Cuánto me gusta, por partes y el todo.
    Es como el incio de algo, el nacer, el empezar el día, o la primavera, o empezar a escribir el primer poema de un libro.

    (¿arenque?)

  2. Buscar la altura de lo otro, dejar de ser la medida del mundo, su juicio, en fin, dejar de ser y desde ahí, siendo lo otro, perseguir el rastro de todo y de cada todo, sin encontrarlo. Perdido el rastro también de uno mismo, todas las preguntas son el mundo.
    (Qué bueno)

  3. Tal parece que he escrito un texto totalmente transparente.
    Gracias María, ya sabes que no soy muy amigo de la oscuridad y que considero que cada poema debe dar las claves para leerlo. Ya después puede irse codificándose. Hoy leía un comentario de Jean Paulhan acerca de “l’aventura”, una película de Antonioni; le había parecido una historia simple y sólo cuando había leído el propio comentario del director traduciendo todo lo que había querido poner en cada detalle de cada imagen había ‘entendido’ el propósito. Si la obra no logra transmitir lo que pretende decir (o que necesite un lector muy preparado), algo falla.
    Un abrazo

  4. Gracias emejota. Me gusta si te gusta. Por ahora sí, es el principio no sé muy bien de qué, en todo caso es, a lo menos, el comienzo difícil del fin del silencio que me traía entumecido.
    Y gracias por la corrección, en efecto, es arenque.
    Saludos

  5. Qué poema hermoso, Leonardo. De esos que fluyen como un chorro de luz o agua, con una soltura “espontánea” que en verdad es producto de un trabajo intenso con la palabra, trabajo sostenido, que hace que la poesía salga de su propia “zona cero”, esa región en la que uno empieza a repetirse.

    Como apunte de viaje, sólo agrego que para mí el poema termina en ese hermoso remate: “se agitan con hambre de pichones las preguntas”.

    Para terminar, amigo, creo que es tiempo que pongas en libro toda esta producción prolífica y fecunda.

    Va un fuerte abrazo,
    Arturo

  6. Eso sí: una nota de desacuerdo. La idea de una “comunicación transparente” me parece errónea. No hay transparencia posible, y en ese sentido, o todos fallamos, o la comunicación es, constitutivamente, una distancia con respecto a la intencionalidad comunicativa.

    Como sea, ¿claridad para quíén?

    Va otro abrazo,

    Arturo

  7. Es un poema que no sé todavía cómo va saliendo, Arturo, me toca ir hasta lejos para encontrar las palabras en estos tiempos. La fluidez ha sido desde siempre uno de mis tropiezos porque el trabajo suele mellarla, al igual que la dificultad de terminar; a veces leo poemas donde todo el poema sólo se justifica por el último verso que canta como un gallo acicalado, y me parece que no está bien, las partes deben valer lo que vale el todo, una construcción debe apreciarse en cada detalle de su estructura, en fin. Lo de no repetirse, ¡qué difícil! El verso final quizás sea sólo un verso de transición, ya veremos…
    ¿Un libro? Pienso que no sabría cómo hacerlo, el conjunto de lo que escribo no parece tener ni pies ni cabeza aunque algunas manías aparezcan sin descanso. Sería necesario tener un derrotero, una unidad, por ahora sigue siendo un sueño y una pesadilla cuando intento armar alguna cosa.
    Gracias por tus ánimos y tu visita, querido Arturo.

  8. Entiendo tu desacuerdo. Es verdad que la transparencia tiene más de demagogía que de otra cosa. No se escribe para ser transparente, pero vuelvo a mi idea de permitir un acceso a lo escrito. María Tabares dice algo que aparece en la intención de los versos. Me gusta pensar que, algunas veces, estoy diciendo algo que el otro podría igualmente formular. Del mismo modo, cuando veo lecturas que no se ajustan a la idea que yo me he hecho de lo que quería decir (y, repito bien, a la idea que me he hecho) me siento un poco triste. Me digo que algo falló porque el lector no percibe lo que yo percibía al escribirlo. No sé si, a lo mejor, sea una vieja deformación izquierdista, escribir para todos (para el “pueblo”), un dejo de todo aquello, o ha sido la dificultad de escribir este texto que fue surgiendo a empujones, oscuro y que hubo que esclarecer, antes que nada, para mí mismo.
    Como siempre, gracias por echar un poco de sal.
    Un abrazo

  9. Leonardo, siempre es un gusto leer tus poemas, descubrir símbolos e imágenes inspiradoras e inspiradas, como “los 360° de la rosa”
    o “suspender/redes de minúsculas mallas en las esquinas”
    Un abrazo,

  10. Niée, siempre es un gusto leer tus comentarios. Lo de la rosa vino poquito a poco, ya sabes, el trabajo secreto, inconsciente a veces, que dura y dura hasta que encuentra la imagen o algo que se aproxima a aquello que tampoco sabemos si es lo que queremos decir. Siempre se nos escapa algo, por minúsculas que sean las mallas.
    Un abrazo igualmente para el sur

  11. …sólo una cosita, mi querido Leonardo, cuando alguien lea en tus poemas algo que difiera de la idea que te has hecho de lo que querías decir, lejos de entristecerte, alégrate porque llegaste más allá de ti mismo, te dejaste ser canal para que el flujo del poema transitara, de la poesía que nos sobrepasa y pide albergue a su ansia inconclusa de decir, a su imposibilidad de abrazar al vocablo y preñarlo íntegro, a esa Realidad que se filtra y llega de diversa manera con singulares atavíos, temblando desamparada, sin raíces, algo de ella nos alcanza, a veces…
    un abrazo alegre por todo lo que se filtra en tu poema

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