Escribir de mentira

Escribir de mentira, dices.
No de verdad, de mentira.
¿sin papel ni lápiz,
llevar a cabo el gesto solo?
¿No vacilar,
escribir sin volver atrás,
sin tachas ni palimpsesto?
Escribir sin para y sin por
y ser también esa nada, ese nadie
ilegible para uno y para todos;
no ponerse en el acto de escritura,
en el vuelco, el abrazo;
no escuchar;
no mudar de palabra en palabra
jugándose la vida en sus trapecios;
escribir sin los hilos
de lo blando y del naufragio;
marcar un Norte inapelable,
sin interferencias,
dejar los márgenes de lado;
escribir evitando, cuidadosamente, las palabras,
su olvidado balbuceo;
escribir todas las palabras,
el orden alfabético;
escribir en blanco,
de manera que todo quede intacto:
escribir « arder » y no quemarse,
« yo » y no abrir ninguna herida,
no echarse a rodar líneas abajo,
no soltar presa;
escribir sin gérmenes,
esterilizando cada vocablo;
redundar,
escribir lo dicho,
uniformarse;
dar la venia;
hacerlo sin pedirles nada a las palabras;
ni temblor, ni vuelo;
cubrirlo todo de impermeables,
escribir :
« veuillez agréer, Monsieur, l’expression de mes sentiments distingués »;
escribir sin escribirse,
sin el dolor,
in vitro,
sin que haya impronta,
sin que haya encuentro;
no dejar nada qué beber en la escritura.
No acercarse,
escribuir;
escribir palabras a toda luz
desprovistas de oquedades;
apagar las espesuras,
los atajos, las demencias;
todo pando;
escribir esto es la verdad
es escribir de mentira,
desde el deseo del cincel y lo indeleble,
sin pólvora para alimentar
la imprescindible certidumbre del desierto;
Escribir « ejecútese y cúmplase »;
cuatro paredes,
cerrar de verdad todas las brechas.

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2011

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22 pensamientos en “Escribir de mentira

  1. NOTA BENE: Quienes lean estos versos (que espero incompletos aún y que todo lector completará a su manera) comprenderán, de inmediato, que subyace (o subvive) en ellos el poema “escribir” de Chantal Maillard, siendo lo mío una mera y diminuta astilla de ese texto faro, un vástago raquítico. Surgió en respuesta a una ‘boutade’ de María Tabares en uno de sus comentarios que me llevó a pensar en lo que significaba “escribir de mentiras”. El tono se impuso de inmediato así como su parentesco con el texto de CHM. Resultó inevitable, pero no pretende, en ningún caso, alcanzar tan altas cimas; es algo como un eco involuntario aunque consciente.
    Saludos amistosos

  2. No conozco el poema, Leonardo, pero debe ser bueno, ya que el vástago lo es. Difícil misión la de escribir de mentira, no sé cómo se hace. Será algo como vivir de mentira.
    Un abrazo,

  3. “Cerrar de verdad todas las brechas”

    y sin embargo tu poema nos las abre, las brechas. Y es un cachorro lo que aflora en ellas: toda esa vida inquieta que nos desborda y que sale en géiser de tu escritura.

    Es hermoso que las palabras de Maillard estén en espejo, al fondo.

    Eres uno de sus mejores lectores.

    Me detengo a rumiar tus palabras, tus astillas, y dejo abrirse en mí la grieta y el cachorro,

    abrazos

  4. Niée, algunos fragmentos del poema de Chantal Maillard están en el blog de Laura Giordani, entre otros. Te lo recomiendo.
    Lo de vivir de mentira creo que es algo más frecuente de lo que puede uno pensar, ¿no crees? ¿No llegas, a veces, al final de un día en que tienes la impresión de no haber ‘vivido’? El día se te fue en ajetreos y carreras contra el reloj, pero de vida nada.
    Cuando miro el mundo del showbizz que tanto nos rodea y que nos entorpece la vista, me digo que muchas de esas personas no viven, todo es falso, pose, imagen, nada de lo que hacen es sincero, todo es mirarse en un espejo y calcular cuánto dinero les va a traer. ¿Es eso vivir? Y ¿qué decir de la canción que ese mismo mundillo nos vende? He allí un ejemplo del no-escribir.
    Pero es más que comprensible que una persona que respira como tú lo haces, no pueda entender lo que es vivir de mentira!
    abrazo

  5. Stalker, este poema debe a mis visitas a “lost in marienbad” muchas rendijas y más de una palabra. Tú sabes cuáles.
    La poesía de Maillard, lo decía una vez en tu bitácora, me resulta muy familiar, desde las primeras veces que la leí sentí que, por momentos, hablaba con mi voz, estaba muy cerca de mi temblor interior. Cuando escribo siento, a menudo, su presencia y tengo que cuidarme para no caer en la imitación a nivel de un cierto ritmo, algo clave para mí.
    Que mis palabras sean hierba para que rumies, es un regalo que recibo con muchísima alegría,
    abrazos para ti

  6. Bueno, Emily, ordenar, sí y no, pienso. La palabra debe ser más desorden que orden (palabra ambigua llena de contenidos pesados), la palabra relaciona, no sólo crea el objeto (ecos de Huidobro), sino que lo pone en movimiento, en un nuevo con-texto. Un catálogo (Prévert o Perec) crea espacios nuevos, lo que cuenta sería, en fin de cuentas, no la unión azarosa de las palabras, sino lo que el intersticio, nuevo, entre ellas, hace surgir. El poema debe desorganizar lo que existe, las relaciones precedentes, proponer una nueva trama, pero no un orden nuevo!!
    Gracias por tus aportaciones.
    Un abrazo

  7. Leeonardo, al parecer es una coincidencia, en “resonancia” con los amigos lejanos, te cuento que precisamente he empezado a escribir sobre lo que me comentas en tu respuesta, sobre la velocidad y la autenticidad de la vida. Voy lento, eso sí, como una feliz y longeva tortuga.
    Cariños,

  8. Las resonancias… es una maravilla que existan, que los miles de kilómetros no apaguen los ecos.
    Qui va piano, va sano e arriva lontano, dice un proverbio italiano. Y ante el mundo de la aceleración continua es más que una forma de resistencia.
    Un abrazo

  9. Muchas gracias por tu visita y tus comentarios. Maravilloso el pez que me has dejado. En cuanto a tu poema, hablas de una de las cosas que más me interesan, la reflexión sobre la escritura dentro de la escritura, dentro de la poesía y, a pesar de tu modestia, de tu insistencia en hacerte eco de Chantal Maillard, este poema es sólo tuyo, puedo oír tu voz, absolutamente propia.
    Un abrazo.

  10. Gracias Bel.
    Es imposible no reconocer la deuda con CHM, pero, como lo digo, es sobretodo un decir común. Y bueno, espero que sí, que la voz sea mía. Gracias por reconocerla.
    Amistades

  11. Escribir de mentira es como siempre se escribe porque la verdad no existe. El acto de coger la pluma o centrarse en un teclado y dejar que los dedos discurran entre papeles y pantallas en blanco. Me gusto mucho este poema que siento tan cercano. Un saludo

  12. Gracias Concha por pasar. Permíteme no estar de acuerdo con que la verdad no existe (en realidad todo depende de lo que llamemos verdad) o con que siempre escribimos de mentira, de veras espero que no lo sea así. En todo caso, el poema recoge algunas cosas en las que se puede reconocer todo aquel que haya intentado escribir. Por eso lo considero como un texto abierto, inacabado.
    Un saludo

  13. Sin el dolor, sin la herida, … no habrá verdad escrita. Y debiera ser escrita con detalle, con profusión de significantes y significados, notas al margen, apuntes … No valen los 140 caracteres de un tweet.

  14. Sin duda, Celebes, sin el dolor, nada.
    En cuanto a los 140 caracteres, digamos 70 sîlabas, todo es posible : un haiku tiene 17. Lo que no va, creo, es la rapidez, la intrascendencia. Un tweet (no conozco, pero imagino) viene envuelto en medio de centenas de mensajes vacuos, no sé qué podrîa hacer un poema allî dentro. Pero todo es posible.
    Gracias por tu delicada visita

  15. Querido Leonardo, este poema es intenso, complicado y, si se lee con detención, tiene implicaciones bastante decisivas, lo que invita a implicarse, no sé si a debatir, pero sí a implicarse. Escribir de verdad, ¿qué sería? ¿Tomar un lápiz, un papel, vacilar, tachar, ser legible, escuchar, etc.?

    En la línea de Chantal Maillard -(el segundo poema extenso de “Matar a Platón”) está aquí, cómo obviarlo?- hay una reescritura. Lo que ocurre es que al reescribir el escribir aparecen otras dimensiones, el gesto solo, la sospecha del acto de escribir, la tachadura. Escribir sin para y sin por, “y ser también esa nada, ese nadie/ ilegible para uno y para todos”. Como Nietzsche que escribe para todos y para nadie, también el acto de escritura remite ahí. Y ahí la línea se me desdibuja.

    En fin, el poema tiene pasajes imperdibles. Y aún así, o bien cuando escribimos la distinción entre verdad y mentira se suspende, o bien escribir de mentira es nuestra verdad de escritura. Me reconozco por momentos en los dos lados. Entonces hay una escritura irreductible a la verdad, pero la mentira aquí no parece peor en ciertos pasajes.

    Quizás siempre debamos escribir lo ilegible, aunque no me interesaría un poema en que escribir no sea también inscribirse. Un poema que omita el dolor, las oquedades, la noche, desde mi pequeña mira, carece de interés.

    En síntesis, aunque no sé si esa suspensión me convence –al fin y al cabo, este poema parece haber sido escrito bajo un influjo muy poderoso y auténtico-, hay momentos en que alcanza un contenido de verdad que uno echa de menos en tantas otras escrituras, ahora sí, en otro sentido, bastante mentirosas.

    Un fuerte abrazo,
    Arturo

  16. Estoy de acuerdo con que escribir de mentiras equivale a vivir de mentiras… este texto está maravilloso, y más que un eco, me parece una invitación para leer ese poema de Maillard.

    Gracias, como siempre.

    Tomáz.

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