desahucio de la escritura

Por no saber cómo volver
perdí mis piernas.
Como no supe amar
perdí las manos.
Mis ojos no sé si un día vieron,
tampoco sueñan.
¿Qué crédito dar a mis palabras?

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2011

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23 pensamientos en “desahucio de la escritura

  1. Tu comentario, Amanda, nos lleva más allá de lo que yo pensaba haber llegado. Y la respuesta a tu pregunta, en la que puede echarse el dejo de ironía inevitable, es obvia. Sí, lo intentamos. Incluso cuando ya no hay nada qué hacer, incluso cuando la palabra ha dejado de tener sustento. Creemos que la palabra puede salvarnos de la descomposición, del olvido, de nuestra propia vida. Ilusos que somos y arrogantes.
    Un abrazo

  2. Querido Leonardo, no es decir mucho que se trata de un poema de la pérdida. Pero a pesar del dolor que se lee, de la imposibilidad que se anuncia -ya no se puede regresar, ni supimos amar ni ver ni soñar-, no es un imposible inhabilitante, porque termina preguntando. Especialmente, pregunta por el valor de las palabras. Y con ello, reactivás el valor de las palabras. A su libertad inicial: la de preguntar. Quiero decir: por preguntar ya tienen crédito. La pregunta acredita la palabra, abriendo a múltiples respuestas.
    En cualquier caso, si siempre mienten las palabras, la forma de salirse de la impostura de las respuestas es abriéndolas a fuerza de interrogación.
    Va un abrazo fuerte,
    Arturo

  3. me gusta mucho lo que te leo por aquí últimamente, Leonardo. Y esa desconfianza respecto a las palabras justamente cuando todos los sentidos han fracasado es lúcida. Así serán piernas, puentes, la luz de los ojos que nos abandonó un día.
    Un abrazo fuerte,
    Laura.

  4. Abrir las palabras, interrogarlas, en efecto Arturo, ésa debería ser una de las tareas del poema y luego devolverlas a los usuarios. Podría darle esa utilidad que tanto se le busca a la poesía. Sin embargo creo que la palabra siempre precisará de un sustento, de un cuerpo (ese cuerpo que es por donde todo (nos) pasa). Para evitar, precisamente, esa impostura de las respuestas que aborreces. Y tú sabes lo mañosas que son las palabras. Quizás obedezca, igualmente, al temor de acabar viviendo sólo en el lenguaje antes de que todo se detenga.
    Gracias por dejar aquí tu huella interrogante
    un abrazo

  5. Esperemos, Laura, que no todo nos abandone. Eso no debe impedirnos andarnos con cuidado cuando vamos con las palabras. El poema ha de mantener ese equilibrio entre el amor y la desconfianza y cada palabra debería saberlo. A veces pone uno tanto en ellas, ¿cuántas veces les hemos encomedado ser nuestros ojos?
    Te agradezco que vengas por aquí con tu lectura bondadosa,
    un abrazo

  6. Me hace recordar ese texto de Borges que dice:

    “Nada me cuesta confesar que he logrado ciertas páginas válidas, pero esas páginas no me pueden salvar, quizá porque lo bueno ya no es de nadie, ni siquiera del otro, sino del lenguaje o la tradición.”

    ¿Qué más puede uno hacer?

    Qué bueno leerle de nuevo, un abrazo,

    Tomáz.

  7. Tomáz, la alegría de leerlo es toda mía. Además, qué curioso, pero anoche nomás estuve hojeando la obra poética de Borges y me detuve en un poema que hablaba también un poco de esto mismo. Borges es un hombre cuya biografía sólo puede ser literaria (como lo dice Rodríguez Monegal), y su parte más personal se halla en sus poemas, pero pese a vivir con los libros fue un hombre que amó y viajó. Finalmente nadie se salva de vivir y es en ello en lo que deberíamos poner más empeño.
    Vaya un abrazo fuerte.

  8. Lo breve, si bueno, dos veces bueno? 😉
    Ya sabes, a veces salen cortos, a veces necesitamos prolongarnos como si no todo estuviera dicho. Hace muchos años un profesor y poeta colombiano me dijo que había que escribir largo, que en esa extensión se medía el conjunto de una obra. Y desde entonces ando con culpas cuando salen así cortitos. Aunque todo aquello era en esos tiempos en que quería ser poeta, como diría Blaise Cendrars en la prosa del transiberiano.
    Gracias por tu lectura, un abrazo para el ave zancuda.

  9. Gracias por tus palabras.
    No conocía tu blog, ahora que lo conozco te leeré.
    he leído muchas de tus entradas.
    elijo dejar mis palabras en este poema porque me ha gustado mucho esta pregunta final, después de exponer cómo nosotros mismos nos vamos mutilando.
    ciertamente las palabras por sí mismas son tramposas, nos enmascaran demasiado, nos sirven de parapeto,
    el ‘crédito’ no es de tus palabras, es de tu ‘voz’.

  10. Bienvenida mjromero
    La voz de aquél que se mutila, voz de cuerpo mutilado, muñón de voz, palabra menguada. ¿Piensas entonces que si las palabras enmascaran la voz no lo hace? Interesante. ¿qué es la voz? ¿el sonido articulado de lo íntimo?
    Gracias por tu lectura múltiple,
    saludo

  11. el sonido articulado es la palabra.
    la voz de un poeta es la que da forma a su poética, no creo que haya divisiones entre lo íntimo y lo nointimo, eso es otra trampa del lenguaje.
    y esta(la voz) se deja enmascarar consciente o inconscientemente.

    la voz regenera en cierto modo el cuerpo mutilado incluso en la palabra menguada

    saludos.

  12. Estoy muy de acuerdo en esto último que dices, mj. Creo que la voz regenera, lo intenta a lo menos. Para mí es muy importante esta noción, más en un mundo en desagregación como el que vivimos. Es verdad que el lenguaje debe desconstruirse pero me parece que, en última instancia, lo que prima es la regeneración, sí, es el término adecuado.
    La voz es el cuerpo que impone su ritmo en la palabra.
    Gracias por seguir,
    un abrazo

  13. Me cuesta tanto hablar de los poemas, cuando son poemas. Se me queda el silencio vibrando como la cuerda de la luz después de que el pájaro levanta el vuelo.
    Dialoguemos mejor poéticamente. Los temas coincidentes.

  14. Muchos de mis poemas en los últimos meses contienen el eco de todo este transitar por la red. Lo que leo en otras bitácoras, los comentarios, los intercambios virtuales en las ‘casas’ de uno y otro, han ido dejando una huella profunda en mi quehacer. El diálogo nunca se ha detenido. Continuemos.
    un abrazo

  15. la única palabra volverá, con tus piernas, con tus manos, te donará el amor y el sueño

    fragmentará el deshaucio

    ahí quedará, “escrita sobre tus labios”

    anamaría

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