Poema de acercamiento al dolor

Si y sólo
si digo el dolor
si este dolor apuró la mueca
si y sólo si
——————————————cuando agujas contra el silencio
si las palabras pican aquí
si punzan
para ver qué atrapan
si precisan tanto del dolor
cuando verdugos
si y sólo si
——————————————cuando mueren qué lejos
——————————————cuando mueren lejos qué cerca mueren
si así se precipitan las sílabas
cerrándole sus labios de sal a la distancia

si y sólo si intentan decir el dolor para decirse
decirse en el dolor y viceversa
si capaces de ser dolor
sin dejar de ser palabras
-volver atrás traerlo desde antes de la queja desde antes
¿y si fracasan?

si y sólo     cuando no sé que me quema
si me encuentran
si es mi dolor allí conmigo mismo y sólo si
dolor sin el vocablo solo

——————————cuando ya no hay centro
——————————cuando todo nervadura periferia
si mi dolor no tiene ya más grito y sólo si
ha recogido del grito su simiente
si el dolor es ya como un pasado y sólo si
si no es pasado aún y sólo
si cuando se trenzan
son una misma materia y sólo
si ese dolor duele al dolor
y sólo si

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2010

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17 pensamientos en “Poema de acercamiento al dolor

  1. Éste es uno de los poemas que más me han gustado de todos los que has subido en tu bitácora (y hay muchos que acercan, que se adentran, que palpan lo más frágil y abren ahí el grito-fisura necesario)

    se deja uno mecer por los condicionales, que en realidad parecen remitir a algo incondiconal: la incondicionalidad misma del existir sin condiciones. Algo que sólo puede decirse en la inocencia del verso que quema, en la lengua postergada y salvada. En el con-tacto al fin,

    un abrazo fuerte

  2. Me da mucha alegría tu comentario, querido Stalker, no sólo porque intuyo la exigencia que es la tuya sino porque mucho del poema es fruto de todos estos meses de intercambio virtual y tu lectura siempre esparce nuevas semillas. Muchas cosas me hacen pensar que nunca me acercaré lo suficiente al pálpito inocente donde la lengua pueda salvarse pero si alguien nos dice que lo hemos divisado desde lejos, pues da gusto.
    y este abrazo fuerte

  3. He leído el poema muchas veces, Leonardo, me gusta su rapidez, la agilidad que las palabras alcanzan, el uso de los condicionales como marcadores del ritmo me ha encantado, aunque también tengo que decirte que para llevar esa velocidad yo creo, sólo es una opinión sin más, que sería mejor que la extensión fuese menor, más decisiva y directa, ya que hay un momento en la lectura en que siento que se dispersa la idea un poco, pero la fórmula me parece estupenda, tanto como ejercicio puro y duro, como por la forma de llevar el concepto a una apertura total…el dolor existe, es necesario, todo gira en sus periferias tan amplias, pero al mismo tiempo está condicionado a ciertos hechos que decides tú…o esa es la visión que a mí me arroja.

    Me gustó mucho y me hizo bien leer cosas como esta: “si mi dolor no tiene ya más grito y sólo si/ha recogido del grito su simiente/si el dolor es ya como un pasado y sólo si/si no es pasado aún”

    Un abrazo desde este frío del sur.

  4. Gracias Amanda, las voces del dolor son múltiples. Seguramente se le escapan muchas al poema y el acercamiento verdadero, después del grito, permanece aún lejano. Chantal Maillard tiene páginas esenciales sobre el dolor.
    Un abrazo

  5. Sara, ¡cuánto me alegra tu comentario, tu lectura detenida! Muy probablemente tengas razón (acabo de leerlo después de varios días no hacerlo y veo lo que dices). Hay una primera versión del poema, más condensada, enteramente anafórica o casi. Al contrario de lo que un poeta haría que es recortar y tratar de dejar sólo la jalea real, yo he añadido cosas que me parecía faltaban en esa primera versión. Y seguro se me fue la mano, sacrificando, sin duda, el ritmo original que tú has sentido yacer aquí. Siempre me ha parecido que el ritmo es el ‘orisha’, el portador de lo por decir y, por lo tanto, no es bueno contrariarlo. No por la ruptura rítimica, sino por la ruptura de sentido que conlleva. Es verdad que merecería algún recorte. Dejo en el siguiente comentario la primera versión que, ya lo ves, acabé conservando.
    Gracias de nuevo, y un abrazo (también con frío y algo de nieve desde el gran Norte)

  6. Si y sólo
    si digo el dolor
    si este dolor apuró la mueca
    si y sólo si
    cuando agujas contra el silencio
    si las palabras pican aquí
    si para ver qué atrapan
    si precisan tanto del dolor
    si y sólo si
    cuando mueren qué lejos qué cerca mueren
    si así se precipitan
    si intentan decir el dolor para decirse
    si capaces de ser dolor
    si y sólo si
    si cuando no sé que me quema
    si sin dejar de ser palabras
    si y sólo si me encuentran
    si es mi dolor y sólo si
    si cuando ardo
    si mi dolor no tiene ya más grito y sólo
    si el dolor es ya como un pasado y sólo si
    si no es pasado aún y sólo
    si es materia para las palabras y sólo
    si mi dolor duele al dolor
    y sólo si

    ltl, obra en obra, (primera versión)

  7. Cómo duele el dolor, tu dolor, en este poema. Pocas palabras puedo agregar al poema mismo. Leonardo, es muy bueno. Estás escribiendo de verdad verdad.

    Te abrazo
    María

  8. Querido Leonardo, hace días quería acercarme por aquí. A esta aproximación imposible -en un sentido nada imposibilitante- al dolor. El dolor -que apura la mueca de la escritura- quizás sea ese trasfondo irreductible sobre el que circulan las palabras -presencias de ausencias diría Lacan-. Aunque en tu poema hay como una formulación algorítmica (“si y sólo si”), sospecho que también el dolor la terminará deshaciendo. Como si al fin y al cabo no admitiera esa formulación precisa, unívoca…

    “si es mi dolor allí conmigo mismo y sólo si
    dolor sin el vocablo solo”

    y aquí -me parece- queda precisamente suspendida la fórmula. Está ya el estallido, el anuncio del dolor sin vocablo, casi maillardianamente, sin centro, un sólo si que en última instancia termina refutando el grafema. Al punto de quedarse ahí, como un término medio que no conecta A con B, ni siquiera condicionalmente.

    En fin amigo, no sé si lo previo puede interpretarse como una interpretación, pero tu poema me ha llevado por esos derroteros.

    Va un fuerte abrazo,
    Arturo

  9. María, no hay nada más común a los seres humanos ni más intransferible que el dolor, parafraseo a Chantal Maillard. Tomo como un elogio el que consideres que esté escribiendo ‘de verdad verdad’. Aunque debería decir, ‘estaba’ porque paso de nuevo por un periodo de dificultoso silencio. A lo mejor resulta más llevadero escribir ‘de mentiras’.
    Yo también te abrazo junto con mi ciudad

  10. Mi muy querido Arturo, tus lecturas parecen sacarle a las ramas secas de mis poemas inusitadas flores. Mi experiencia del dolor, que es muy pequeña, a menudo se ha encontrado (tanto como la de la felicidad) frente a un obstáculo a la hora de decirla y creo que el poema intenta llevar a cabo una humilde reflexión sobre el asunto, a la luz de CHM. La palabra viene después e, incapaz de traducir, de reproducir, de evocar, de volver a, puede incluso convertirse en bálsamo, paradójicamente. Por eso creo que sí, en efecto, el dolor siempre será/estará solo, conectado a todo nuestro ser, pero infinitamente inconexo.
    Gracias y más
    Abrazo

  11. Leonardo, magnífico poema, de lo mejor que te he leído
    .conmovedor, punzante, certero, versos despiadados que vuelcan el dolor y hacen que se desborde en letanía.. se le escucha una cadencia de sonata para violoncello, con esa coda solemne y lacerante, y esa textura aterciopelada del “si” sin condiciones que se siembra en los adentros.
    La palabra deja de ser signo o símbolo y además duele.
    “…cerrándole sus labios de sal a la distancia:::” imprescindible

    abrazo De Profundis

  12. Gracias anamaría, fue un texto al que le puse todo el cuerpo posible para que saliera ese esqueleto. Me emociona que te evoque una sonata, la melodía siempre ha sido muy importante para mí, el poema tiene que sonar, me gustaría tanto poder escribir poemas con los recursos de la composición musical! y bueno, si además, rememora en el lector lo que puede ser dolor para él, pues, ¿qué decir?
    No sé cómo agradecerte toda esta entrega, porque ya no es mera lectura.
    un abrazo abrazo

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