Poema del regreso

Volver es lejos,
inconstancia del adverbio;
apagar un allá, un atrás,
como se apaga el sol del verano
cuando volver es aquí y es lejos
en voz baja,
donde el apuro de hoy por ser mañana
enmudece las brasas del horizonte,
el arco intenso de su latido.

Volver es a este ahora y este aquí -tan comunes-
y es lejos,
sin más alternativas.
Aceptar el sol cada tarde
poniéndose en el pecho.

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2010

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16 pensamientos en “Poema del regreso

  1. Volver no tiene una definición exacta. Dónde /se esté/. Un aquí, un lugar deseado, aunque se halle en él nuestra permanencia.

    Ver el sol ponerse en el pecho.

    Qué imagen tan poderosa, la de este poema, descentrado, buscándose.

  2. Volver ¿a dónde, a cuando, a quien…? Sea cual sea la respuesta siempre es una emoción el regreso, el reencuentro. Lo has descrito de una manera hermosa y cargada de emociones y sentimientos.

    Un abrazo.

  3. Fijate querido Leonardo que “Volver es lejos” viene siendo como: nunca regresamos al mismo sitio; podemos desandar nuestros pasos, resituarnos geográficamente y no volvemos más que en la memoria que reinventa lo sido. Se regresa en voz baja quizás porque hay añoranza, pero también convicción de una pérdida irreversible, que podemos aprender a sobrellevar. Tu poema tan entrañable como íntimo me hace recordar una novela de Kundera que se llama “La ignorancia”. Allí hay unas reflexiones sobre la nostalgia preciosas, que fantasean con la magia del regreso. Y sin embargo, es lejos, proyección de un presente que también él mismo se fuga: un sol que se pone en el pecho…
    Un abrazo siempre de partida,
    Arturo

  4. Arturo, tu lectura entrañable siempre ahonda en lo dicho y abre caminos. Ambos sabemos la imposibilidad de volver y creo que entiendes perfectamente todo lo que he querido poner en ese adverbio. Me gustaría decir que siempre podemos sobrellevar esa pérdida pero a ratos resulta bastante difícil: saber el retorno imposible y siempre deber volver a otra parte a un “ailleurs” (esa palabra intraducible del francés pero tan precisa) de donde no salimos y entonces no es volver. El único horizonte que queda es la nostalgia, la memoria, uno mismo, el presente. Poca cosa.
    No he leído el libro de Kundera pero ahora que sé de qué habla…
    Gracias y estrecho el abrazo

  5. Estimado Leonardo, el poema es muy hermoso, la idea de regresar la identifico con estar aquí ahora, presentes, con detenernos aunque sea un momento en el apuro de los días y contactar con la vida, una idea que me agrada y a la que le doy vueltas: “llevar la mente a casa”

    Un abrazo,

  6. Volver es tantas cosas!, estimada Niée. Es un poema que surge de un retorno de vacaciones. Sólo que yo partí alguna vez, hace años y nunca he vuelto. Por eso siempre vuelvo a un lugar al que no concibo como lugar para volver. A lo mejor piense que sólo se vuelve a un sólo lugar, sólo una vez. Y es algo que no me ha ocurrido, o que no he alcanzado. El occidente donde se pone el sol no existe más que en la memoria de los afectos. Es quizás esa memoria mi verdadera casa o es otra, y no sé reconocerla.
    Un abrazo

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