Donde muere la calle

La hierba renace aquí
(donde la calle viene a morir
y viene a morir el campo),
agrieta la acera,
rompe el sardinel,
descuaja  la calzada

apretando en sus raíces el polvo callejero del que espera en vano
los favores de una tierra muelle,
reconquista
en el asfalto del suburbio
donde la ciudad se olvida y se enajena,
algún bastión de su medrado imperio.

Pero llega el sol,
y el sol la quema.

Algo de un duelo nunca suspendido queda aquí,
donde la calle viene a morir y viene a morir también el campo:

El retrato de enemigos que en la muerte fraternizan.

© leonardo torres londoño, obra en obra.

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8 pensamientos en “Donde muere la calle

  1. Con qué sencillez comienza el poema y cómo va creciendo, de golpe un tremendo verso que se alarga, se encabalga con otro, y vemos en la propia estructura del poema esas lindes suburbiales siempre en lucha contra sí mismas. Hasta el remate final, puro esplendor.

    Por lo demás, veo como un hilo conductor que une este poema con el anterior.

    Abrazo

    Errata: “la” del anteúltimo verso.

  2. Hombre José, pues que sí va muy ligado con el anterior que era de pueblo y éste de ciudad. Poemas también que tratan de mirar hacia el entorno, intentos de leer en lo que vemos. Creo que siempre me han atraído este tipo de fronteras y la hierba en las calzadas. Además ha de ser un rastro de tantos años de vivir en los suburbios.
    Gracias por tu mirada y un abrazo

  3. La calle como frontera, en un recorrido que nos va acrecentando, cada verso que recorremos, hacia ese límte que rompe bruscamente la continuidad. Coincido con NJosé Zuñiga en el encabalgamiento. Poema deslumbtante.

    Un abrazo.

  4. Leonardo, tu poema conecta últimamente con espacios naturales y urbanos,tan pequeños que se nos pasan, los reconoce en mudos enfrentamientos, en muertes modestas, pero epopéyicas, y eso nos lleva a extrapolarlos a asuntos humanos. Sin embargo, la mirada alerta, la sensibilidad, es tuya.
    No sé si lo sabes, pero esto que creas es también meditación, es estar ahí, es presencia, atención.
    Un abrazo agradecido y mis deseos de que tengas una buena semana,

  5. Lindo poema Leonardo. Fluido y musical, de principio a fin.

    “Algo de un duelo nunca suspendido queda aquí,
    donde la calle viene a morir y viene a morir también el campo”

    Bellísimo cierre.

  6. Es el hombre, Niée, el inventor de la ciudad. Es un laberinto de su creación, laberinto que no para de crecer. Vivimos en un incesto total con las ciudades. El poema nos permite a veces detenernos un instante, prestar atención, diferenciarnos.
    Gracias a ti, la semana fue buena, un abrazo.

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