De los trenes

Pasa el tren y su sonora remembranza:
las sombras chinas en la vieja casa,
los sueños hacia el cielo azul.
De eso ¿hace ya cuánto tiempo?
La hierba se hizo cargo
del brillo de los rieles
sobre los cuales fuimos,
tantas veces, funámbulos sin riesgo.
El tren pasa y es otro y distante :
Pasajeros sin viajes en sus ojos,
el frío espesa ahora, las horas se endurecen.
Todo paso en falso
precipita los sueños al vacío.
Y el cielo gris.

© leonardo torres londoño, alforjas de sombra

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14 pensamientos en “De los trenes

  1. Qué bien, de vuelta a casa, Leonardo.
    Ese final de cielo gris, espléndido, augura nuevos poemas, nuevos horizontes, entregas para leer con fruición.
    Me alegro.
    Abrazo.

  2. Me apresuro a saludarte en el andén, ahora que estás recién regresado.

    Una grata noticia tenerte otra vez por la blogosfera, se te extrañó,

    un abrazo

  3. Primerose oía el silbato, luego el humo y el hollín anunciaban la llegada, el traqueteo, los bufidos de los frenos, tañido de la campana, ruido de los carromatos que emoujaban maleteros, la gente que se acelera, piernas que inician carreras, “ya viene”, “que ya está entrando”, “vamos a ver si les vemos”, “mira en esa ventanilla”… y todos ya están corriendo, agitados, temblorosos, con las manos ondeando.

    Ya frenó el tren, los andenes bullen buscando a los suyos.

    Bienvenidos al destino.

    Espero que hayaís disfrutado de las vacaciones. Se te echaba ya de menos amigo Leonardo. Un abrazo.

  4. Querido Leonardo, qué alegría tenerte de nuevo en el “barrio”, como dice Ernesto, te eché de menos, como todos los que te leemos, enredados en una amistad entre versos y relatos.
    Este primer poema de vuelta de vacaciones nos ha traído un tren cargado de nostalgia que nos recuerda que somos todos pasajeros.
    Un abrazo cariñoso, amigo.

  5. Portinari : he vivido gran parte de mi vida cerca de carrileras, a lo mejor nunca salí de esos raíles (rieles los llamamos nosotros), no sé si yo vaya por uno y por el otro va la vida.
    Gracias por tu lectura. Un abrazo.

  6. Niée, pues bueno, tratando de poner pie de nuevo en la realidad y andar por aquí por el mundo virtual me relaja un poco. La nostalgia es un pecado mortal en mi caso. A menudo me lo reprocho pero el médico no me ha dado el remedio!
    Un abrazo con cariño.

  7. Claro Niée, escribiendo el comentario pensé en Garrick, un poema que me enseñaron en el colegio cuando tenía unos once años, cuyo final : “Yo soy Garrick, cambiadme la receta” nunca olvidé. Si me preocupa es porque una ‘obra’ (aunque me quede grande la palabra pero no tengo otra) no puede girar sólo en torno a un tema porque la vida no puede detenerse en la nostalgia tampoco. Pero sí, nunca podrá dejarme y sin duda, me empujará siempre a escribir.

  8. Hola, señor recién lavado y planchado, por las vacaciones.
    Añoranzas, paso del tiempo, paso, paso…
    “el frío espesa ahora, las horas se endurecen.”
    Poderoso verso.

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