Poema de la herrumbre y el horizonte

Ya no descenderá hasta las factorías donde la materia bruta de los colores estrellaba sus frutos contra el río bajo el ojo lento del gallinazo por el cielo fraguando las imágenes en el yunque aturdido de sus sentidos

Inmóvil en el panóptico empañado de la edad
sopesa en la fundición de la memoria

la herrumbre por la cual trocó los horizontes

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2010

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23 pensamientos en “Poema de la herrumbre y el horizonte

  1. Sigue sorprendiéndome el delicado y preciso manejo de la palabra con el que vas creando los versos. Es como penetrar en otro mundo, siempre sorprendente.

    Un abrazo.

  2. Leonardo, he disfrutado la lectura de los dos últimos poemas que has subido a tu blog. Felicitaciones, como siempre, por tu hermoso trabajo con las palabras.
    Un abrazo cariñoso,

  3. He leído varias veces tu poema, Leonardo y cada vez encuentro espacios nuevos que se abren, una cualidad muy lezamiana. La memoria convertida en fundición, el yunque aturdido de los sentidos, la fragua que va mermando con esa herrumbre que llamamos madurez. La edad y su panóptico desde el que mirarlo todo pero no descendiendo, no dejándose mojar por el mundo. Me ha recordado el cuadro La fragua de Vulcano de Velázquez. Hay coherencia en los símbolos que has utilizado y hay además, eso que hay que pedir a cualquier poema: enigma suficiente.

    Un gusto leerte en tu tajalápiz.

    Abrazos,
    Laura.

  4. Este poema despierta en mi la ausencia, la perdida de un ser querido, y con tantas pérdidas que han rodeado en la vida en estos días, evoco a Saramago a Monsivais, y al hombre hermoso con quién dormí y soñé.
    ¿Tú a quién evocas?
    Me encanta tu exploración de las formas, los ritmos. El verso exteeeeeeeeeeeeensisisimoo lo escucho música palabra, como un el hilo que se hala y hala y uno no puede dejaar de halar, hasta que se acaba.

    Abrazo
    María

  5. Alguien ha citado la fragua de Vulcano. Pues rayos jupiterinos son cada una de las palabras que ensamblas como si tal cosa (parece fácil lo dificil) en estos versos . No sé por qué me ha recordado este poema la novena sinfonía de Mahler, ésa que llaman “de la nada”. Será que el último verso, tras varias lecturas, me deja en el más absoluto de los silencios.

  6. Querido Leonardo, si el ritmo es el latido del poema, habrá que decir que aquí la sofocación dada por la extensión de los versos me parece más que pertinente. Como si uno no pudiera parar: la herida se extiende como ese río bajo que todo lo arrastra. Y los sentidos martillados, la memoria que funde y confunde lo vivido, ese ver retrospectivo que observa y sopesa creyéndose panóptico…a pesar de la “materia bruta” que persiste, inconsciente, trayendo sus frutos tardíos…y la herrumbre, que esta ahí, fustigando el instante.
    Siempre es grato leerte amigo…
    Un fuerte abrazo,
    ARturo

  7. Estimado maestro de la lapicera fuente, con hidalgía y humildad debo reconocer mi ignorancia y con las manos en la cara de vergüenza debo decirte que tuve que leer cuatro veces el poema que insertas para poder entenderla y aún someramente por lo menos se que el gallinazo es el sol. Si no es por tu amiga Laura aún lo estoy leyendo. Con tus poemas no me atrevo a regresar a mi posada mi lienzos son muy pobres a lado de los tuyos.

  8. Yo le había dicho, Leonardo, la madurez preocupa… jajajaja
    Pero su poesía no sólo madura, se añeja -y no para mal- sino que produce alcohol y nos embriaga a muchos, una embriaguez llena de energía y vitalidad.
    Siga contagiándonos de su juventud, de su poesía.
    Un abrazo,

    Tomáz.

  9. Laura, te agradezco tu interés y tu lectura. Apuntas a la coherencia en las imágenes, y creo que es esencial. Algo que a veces se descuida. En cuanto al enigma, vistas las diferentes lecturas que ha tenido, pues tal parece que sigue siendo un poco enigmático. No sé si esto me enorgullezca. Creo que el poema debe dar las claves de su interpretación, si no hay comunicación, pues no sé a dónde vamos.
    Un abrazo para ti.

  10. María, toda vida es un camino de pérdidas: lugares, seres, tiempos, nosotros mismos, qué se yo, tantas cosas. El poema no evoca nada en particular, sólo es la mirada de alguien que llegado a cierto punto de la madurez empieza a mirar hacia atrás y desde esa “altura” observa aquellos “lugares” a los que no volverá. Evoco un paisaje (es algo que me propongo rescatar) de la tierra caliente de mi infancia (los gallinazos, las frutas, el río); la factoría es quizás ese tiempo (o lugar?) donde ser fabrica uno mismo, donde se fabrican las emociones. Y claro, contemplar el pasado es siempre sopesar lo perdido, aunque también podríamos ver lo ganado, tomar la balanza y observar la diferencia entre las esperanzas y los sueños y lo que se hizo realidad. Algo, finalmente, muy banal en una vida.
    Gracias por tu atención al ritmo y a la prolongación del primer verso. Es lo que buscaba.
    Un abrazo

  11. José, Si un poema provoca el silencio, es porque no está tan lejos de haber dado en el blanco. Y bueno, momentos así sólo pueden dejarnos silenciosos. ¿Qué fue de nuestra vida?
    Gracias por venir siempre con tu mirada que me alienta.
    Un abrazo

  12. Sinbalas. Por lo poco que sé o intuyo de ti, por la energía que muestras, imagino que has tenido una vida muy rica y que no eres muy dado a mirar hacia atrás. En este poema se plantea un mirar retrospectivo de alguien a quien se le fueron destruyendo los sueños conforme vivía y que sabe que todo regreso hacia atrás es imposible: lo que se vivió se vivió y lo que se perdió se queda perdido. Pienso que es el caso de muchos. Mi poesía no es la de triunfadores, más bien se identifica con quienes sobrellevan la vida con cierta dificultad que no elimina, claro está, los placeres o las pequeñas alegrías. Ya sé que no siempre me salen transparentes los poemas, pero te agradezco tu tenacidad para tratar de sacarles buen jugo. Y tú, sigue como eres, como dice Kipling, más vale no compararse con los demás.
    Saludos

  13. Il y a, ma fille, Marimbalú, des rivières réelles qui sont aussi dans la mémoire, elle s’appelle la rivière Villeta, et les fruits (les mangues, les guanábanas) continuent de faire éclater leurs couleurs et leurs saveurs au fond de l’eau. J’entends toujours le bruit dans la nuit.
    Bises

  14. Tomáz, es usted, compa, una brisa fresca. Sí, la madurez preocupa. Así que siga aprovechando su juventud y su humor impertinente, que también nos deleita a muchos.
    Un abrazo a lo paisa

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