poema de la crujía

"Corredor" de Vieira da SilvaLa luz de la ventana que cerraba la crujía avanzaba de baldosa en baldosa, con tanto temor que nunca supo si hubiera podido bajar, al otro extremo, la escalera.
De cada lado, al tresbolillo, las puertas se embebían en las paredes.
Y tras las puertas, intenso, el hormigueo.
Un ruidillo, el esguince de una sombra y ya se descorrían los cerrojos, chirriaban los goznes, se asomaban, ávidos, impertinentes inquilinos.

Una oscuridad desaliñada mostraba, la primera, su cabellera hirsuta, su mal talante.
¿Cómo resistir al apremio salvavidas de mirarla?
el limo sí el limo en la humedad del invierno repetido como la letanía lenguaraz de los meses olisqueando bajo las faldas las trufas nacidas allí donde florece el mal de las distancias y el deseo se revuelca impotente bajo la estridencia del primer error que da luz a las errancias a cuyo cargo está la ablación del órgano que secreta las raíces y a través de las raíces las substancias imprescindibles de la tierra

Más allá, del lado impar, un disfraz hueco
colgado del dintel como una esfinge,
mecía su sombra capciosa de gitana.
No entrar.  Pasar de largo.
carnaval o espejo o máscara perforada por las miradas donde nacen acertijos y los nombres se trastocan hasta desaparecer en espera de un mejor postor que nunca llega o penetra a traición desde la oscuridad vecina cuando es ya la noche y todos duermen y nadie puede ver el color rojo de sus danzas que entremezclan con los cuerpos la ilusión de ser su propio vacío su vértigo improbable

Enfrente,
golpeando contra los travesaños su sillón de ruedas,
histérico, gritaba el miedo,
y era un alivio el picaporte inmóvil.
nadie saldrá, los pájaros se deshacen cantando en las jaulas, todas las imágenes han sido proscritas, arrancaron los aviones de las paredes del niño, extirparon los veleros de sus juguetes, amputaron las ruedas de los carros, los caballos del tíovivo, los globos se desinflaron amamantados por las escarapelas del cielo raso que dejó de ser azul hace ya tiempo y aplastado por el saltar inútil de los sueños que se precipitan contra él enloquecidos ha dejado de girar.

Insidiosa, una pavana huía por  el resquicio de la siguiente puerta;
la hebra de hilo nos invitaba al laberinto.
madeja de voz que deshilvana el aire nota tras nota atenta a la dirección de la luz porque la luz ha sido siempre una canción incluso cuando la muerte interrumpe el canto de los moribundos que se van sin darse cuenta arrullados pues cantar es salir de sí mismo sin equipaje alguno un viaje que se emprende de improviso hacia cualquier confín y se termina sin adioses ni tristezas en un silencio banal de faena diaria salvo aquí pues es la muerte quien repite el estribillo

Tras la última puerta, entreabierta, se oía el rebotar de una canica
y el zumbido de las manos recogiendo los astrágalos.
por qué puertas se escapa la infancia y cuándo y cuándo las condenan para siempre y todo se pone gris de cuello almidonado, de cuentas y obligaciones, obligación de abrir los ojos porque ya no queda nada sino el mundo bajo los párpados, las tabas en el suelo, nada en el dorso de la mano, los miedos cubiertos por la impavidez, las fantasías que debemos ahogar como cachorros malnacidos, porque ya no queda más que perderse entre la muchedumbre ingenua o abatida, caminar recto, seguir impar, sin uno mismo y con la máscara del otro cosida al rostro, la máscara del otro.

Por fin, cuando ya la oscuridad no alcanzaba,
ni el aliento asfixiado por las sombras,
la última baldosa coronaba la escalera,
fin de partida, dar la espalda,
la caricia del pasamanos hasta salir al sol, sin darse vuelta, lejos ya, muy lejos ya, de la crujía.

© leonardo torres londoño, obra en obra, 2010

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14 pensamientos en “poema de la crujía

  1. Sencillamente esplendoroso. El largo fraseo de esos versos (versos pueden llamarse) es relamente llamativo, con un dominio del lenguaje y un equilibrio formal que me gusta mucho.
    Muy equilibrado. Muy bien llevado. Y un tema que no me deja indiferennte abordado desde un perspectiva ciertamente original.
    Después de la instantánea, el lienzo…
    Abrazo.

  2. Impresionante e impresionado por esta maravilla creativa. Una maestria increible para ir entremezv+clando versos y prosa poética, consiguiendo una fuerza arrolladora que nos lleva, palabra tras palabra, presos en toda una vorágine de sensaciones. No soy capaz de decir nada más. Enhorabuena por tal sublime creación, Leonardo.

    un abrazo.

  3. Gracias Jose. Sí, creo que se les puede llamar versos. Me hubiera gustado disponer al trasbolillo el contenido de cada espacio, y dejar al versículo revolotear en él, pero resulta complicado en estas páginas.
    Gracias por tu apoyo constante y tu mirada.
    Un abrazo

  4. Hola, perdón por escribirte por este medio, somos una red de librerías de usados http://www.buscaslibros.com y estamos recopilando información sobre blogs literarios para publicarlos en nuestra página. Ya hemos registrado tu blog para compartirlo con nuestros usuarios dentro de poco. Saludos y si buscas libros agotados, raros, etc, te esperamos por allá!

  5. Curioso texto, Leonardo, y muy cerrado, muy críptico. A ciegas he ido reconociendo algunas pistas más de forma que de fondo, es prosa poética,es corriente de la conciencia. El dominio léxico de quien está familiarizado con las palabras y no les teme produce un sonido, una cadencia que seduce. Sin embargo, volveré a leerlo una vez más con la cabeza fresca porque, conociéndote, sé que hay más y no he sido capaz de encontrarlo.
    Recuerdo un escrito mío de cuando comenzaba a escribir, era una mujer que subía una escalera, sólo eso, y no era poco para mi personaje. Tal vez alguien avanza acá por un pasillo flanquedado de puertas.
    Te pido más pistas, no me lo digas todo, sólo una pista para abrirlo.
    Cariños,

  6. En mal paso me pones, Niée. De veras es un texto cerrado pese a que no me gusta lo hermético, creo que todo texto debe facilitar el acceso a lo que dice, no lo contrario. El poema surge de… el miedo al silencio, primero. Surge de la palabra ‘crujía’ que le debo a algún texto de Alvaro Mutis (creo). Surge de imágenes de corredores que vi en la infancia, o en el cine, o en los sueños. El corredor oscuro, el damero de baldosas, las habitaciones de cada lado, la luz que se adelgaza hasta agotarse. La sensación de temor del niño (o el hombre?) que lo recorre. Ya luego hubo que habitar esos espacios detrás de las puertas, yo diría que es el flujo de las palabras, su ritmo lo que va halando eso que sale de cada uno: aquí las palabras lo preceden todo (algo que has visto de inmediato, al igual que Ernesto o Jose); sin embargo, cada habitación está centrada (¿cerrada? siempre se vuelve al corredor) en algún aspecto, me parece a mí…si atiendo a una que otra palabra clave, cosas que, quisiera no solamente mías, distancias, temores, frustraciones, lo de siempre.
    En cuanto a la forma, que algunos consideran una prosa poética, para mí es poema, antes que nada, ritmo poético, sólo que la línea resulta demasiado corta; para mí son versos con una pizca de escritura desbocada.
    Bueno, no sé si te doy poco o mucho y te agradezco los deseos de abrir puertas. Me complace muchísimo que esto te devuelva algo tuyo, como la mujer que subía la escalera. Eso es lo que cuenta.
    Un abrazo cariñoso.

  7. A éste tuve que escudriñarlo, que buscarlo, para no perderme en el sinsentido. Y le di, hasta que sentí que era algo como un diálogo; luego no, no un diálogo, un recorrido por una imagen y dentro de esa imagen las puertas, y puertas adentro, otro verso, uno que le era propio y exclusivo al recinto que la puerta guardaba.
    Todo el tiempo la sensación de sueño profundo, de un poema soñado.

    Abrazo
    María

  8. Exactamente eso, Marîa. Que hayas pasado un rato escudriñando en él me llega mucho. Hay algo de poema soñado, es verdad, y de sueño, sin duda, ese medio que tenemos para abrir nuestros recintos secretos, nuestros castillos de Barba Azul.
    Un abrazo (te estoy leyendo pausadamente)

  9. Lo he leído 3 veces. Lo leeré una cuarta. A veces capto significados, matices, no se si acertados o erróneos. Seguramente no llegaré al fondo, pero, mientras tanto, me deleitaré con la forma.

    Un abrazo.

  10. Celebes, pues sí es un poco oscuro, cada habitación desenvuelve algo, alrededor del corredor que es como un recorrido de iniciación : en la primera aparece el invierno que refuerza el sentimiento del exilio. La segunda habitación con su traje colgado nos interroga acerca de nuestra identidad. La tercera, de donde el miedo que paraliza no puede salir, quizás se refiere a una infancia trunca, o a los sueños rotos de la infancia, el miedo a vivir. La siguiente quizás sea una evocación de la muerte, de una muerte de la que no siempre nos damos cuenta, la muerte como una melodía. Por último la nostalgia de la infancia, de todo lo que debemos abandonar en la vida adulta, de la máscara que debemos llevar.
    No sé si es lo que quería decir, pero es lo que escribí. Tampoco sé si es lo que dice el poema, la lectura es bastante abierta, como abierta fue su construcción. Cuando a Lorca le pidieron que explicara su romance sonámbulo, lo volvió a leer. Así que gracias por seguir disfrutando de su música. Y Gracias por el tiempo que le has dedicado.
    Un abrazo, fotógrafo.

  11. ¡Hombre! Si nunca había tenido yo lectores, ¿cómo quieres que no os dé el mejor trato? No imagináis cuánto me aportan las lecturas y los comentarios por lo que me permiten una reflexión. Es un gustazo leerlos y responder.

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