Instantáneas

4

Cuando aún cabías en mis manos, a los sueños de la noche los enlazaba el día.

5

Al pasar la calle
me crucé con mi vida.
Los dos apartamos la mirada.

6

Ya muerto,  le sorprendió el canto de un pájaro.

7

La muerte también
tiene días difíciles.

+         +         +

© leonardo torres londoño, obra en obra.

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24 pensamientos en “Instantáneas

  1. Repito sin erratas:

    ¡Qué pequeños y qué grandes! No sé con cuál quedarme, pero la primera, o sea la 4, (por tierna) y la última (buen hallazgo) me gustan especialmente.

  2. La 4 es de esas frases que encontramos poco antes de caer en el sueño y nos esperan con el desenlace al despertarnos. La segunda es una constatación cruzando por la cebra de la calle Mabillon, pero no acabo de acabar el último verso. La tercera le debe sin duda mucho a alguna ‘stèle’ de Víctor Segalen. La última me parece que abre algunos posibles (¿sería correcto confesar que también me gusta?).
    Un abrazo sin erratas.

  3. L.,

    el acento del -donde- es un acento joven y confundido. Lo has notado bien.
    Muchas gracias por tu comentario.

    Leo que te has cruzado con tu vida, preguntale a dónde se van los acentos de nuestras palabras,
    y nosotros y las piedras del pecho… y …

    Abrazo,

  4. Seguro se van adonde nadie les pregunte dónde se han ido… y, nosotros ¿alguna vez lo sabremos?, pero las piedras del pecho esas sí siempre van con nosotros.
    Gracias por corresponder, Cíclopa,
    Un abrazo

  5. Serán textos cortos, pero su belleza es inmensa. La segunda (5) me resulta especialmente interesante. Asumiendo que no fue con su vida presente, sino que fue con el pasado o el futuro, resulta fascinante que ambos apartaran la mirada. Cada uno por sus motivos, diametralmente distintos de los del otro …

  6. Querido Leonardo, me gustan tus instantáneas. Quizás marcadas por el desasosiego, ese destierro que funda el ser en dos partes, aunque por suerte los pájaros están ahí, sobrevolando la muerte.
    A modo de conjetura, no parece difícil vincular las instantáneas al aforismo como afirmación sobre el instante, sin querer formar sistema, sin más que el fogonazo del sentido.
    Y por las arbitrariedades de la libre asociación me pregunto si no has escuchado las “Instantáneas” de Fito Paez. Seguro que las disfrutás como yo. Podés escucharla aquí: http://www.goear.com/listen/7cf7904/instantáneas-fito-paez
    Va un abrazo fuerte,
    Arturo

  7. Celebes, es interesante que te llame la atención la quinta. La primera versión decía que la vida se negaba a mirarlo, lo desconoce, lo desprecia. Pero me pareció importante añadir con la corrección hacia ‘ambos’ el hecho de que perder su propia vida, no vivirla (por cualquier motivo que no sea una imposición extranjera) no puede sino conllevar una buena dosis de vergüenza. “Su vida” (sus sueños? sus anhelos? sus proyectos?) se ven realizados por otros, esos otros que podemos cruzar en un paso peatonal con sus rayas paralelas. El verso final quiere insistir en ese sentimiento del fracaso y lo que puede pesar en una vida que no encuentra su realización. Algo tan corriente y tan desesperadamente humano.
    Gracias, un abrazo

  8. Arturo, gracias. Desasosiego y destierro, das en el blanco (el canto del pájaro a lo mejor es una figura del destierro, pero no lo había visto hasta ahora). Sin duda son fogonazos, en ningún caso hay la intención de la sentencia, del aforismo como bien lo observas ¿a qué sabiduría podría yo pretender?. Yo creo que son cosas que vienen de lo profundo, que llevamos mascullando mucho tiempo y de repente salen a la luz y hay que estar ahí para atraparlas. Aunque no escapan al tajalápiz para sacarles más punta (cosa que no sé hasta qué punto logro). Fogonazos, sí, está perfecta la palabra con todo lo que ella implica. También las siento como ‘impotencias’, sucedáneos del poema (todo lo contrario de un haiku), versos perdidos, quizás, de algún poema jamás escrito, islotes, salvas, cabezas del monstruo de Lochness.
    Gracias por el enlace de Fito, no conocía esta canción y hace tiempísimos no lo oía, cosa que me ha dado gusto.
    Recibo fuerte el abrazo.

  9. Parece increible conseguir que unos mínimos versos tengan tanto contenido, casi podría decirse que los siete, estos cuatro últimos, que aún parecen más escuetos que los tres primeros, encerrarán los diversos sentimientos, sensaciones y experiencias que forman nuestras vidas.

    Un fuerte abrazo.

  10. Sí, Celebes, a mí también me parece una pasada poder conversar así con gente que hace cosas y lamento que no todo el mundo lo haga. Para mí es un placer responder, sin contar el hecho de que me parece lógico hacerlo y cuando dejo comentarios, igual, siempre vuelvo para ver las respuestas. Aquí, es una posibilidad de reflexionar un poco sobre lo que hago, la mirada de los otros nos enriquece aunque a veces me gustaría que fuera un poco más polémica la conversación. Pero algo es algo y es importante para mí, a lo mejor sois los únicos lectores que tenga jamás.
    Un abrazo para ti

  11. Ernesto, confieso una vez más que me sorprende el ‘éxito’ que han tenido estas instantáneas. De veras no me pregunto qué puede haber dentro de ellas. Sensaciones, sí muchísimas. Sentimientos, sin duda. Y paliativos al silencio pues hace ya un mes que no me sale ningún poema y muy pronto no podré ofrecerles textos nuevos, pues el blog (es decir vosotros) ha sido un incentivo poderoso para escribir. Así que también han de ser búsquedas. Quizás me indiquen el camino a seguir, pero ya no estoy seguro de alcanzar la misma intensidad con poemas más extensos.
    Por otra parte pienso que los textos cortos se imponen en los blogs, pues me parece que no leemos de la misma manera un blog que la página de papel de un libro de papel. En la pantalla estamos siempre dispuestos a irnos, a cambiar de página (sólo que en un libro cambiamos de página pero seguimos en el libro, en internet cambiamos de universo), hojeamos, ojeamos, así que andamos en busca de fulgurancias, algo que nos interpela de inmediato. Estoy convencido que a la larga esto tendrá una influencia sobre la manera de escribir, así no se pueda vivir sólo de sentencias.
    Un abrazo y gracias por todo
    Leonardo

  12. Leonardo, es que me en-can-tan estas instantáneas, y me alegra que además permitan que sigas escribiendo. Comprendo muy bien eso de “ya no me sale ningún poema”..
    El número seis me pareció muy dulce, y aunque es triste, casi pude ver a ese alguien que tal vez vivo nunca tuvo tiempo, sorprendido por la alegría de lo cotidiano en alguno de esos bardos de la muerte que describen los tibetanos. Hay más, pero me extendería un poco.
    Quiero decirte también que llegan a ser microcuentos o aforismos, según como se mire, y que en el seis se luce especialmente la prosa poética que prefiero.
    La polémica que extrañas, me deja pensando porque a veces también la extraño y me gustaría que se incorporara en la conversación. Tal vez sólo falta que alguien dé el primer paso..
    Una sugerencia: sólo una instantánea por entrega, siento que me enfoco en una y me pierdo de comentar las otras.
    Un abrazo cariñoso,

  13. Niée, pues tú comenta que yo sigo leyendo. Como ya lo he dicho esta línea le debe mucho a mi lectura de las “stèles” de Víctor Segalen, inspiradas en las que descubrió en los caminos de China. En particular una que habla de un Emperador que pide que le entierren cerca de un pueblo donde podrá escuchar a los hombres. Oriente pues, que tú conoces tan bien. Claro, aquí la imagen puede evocar muchísimas otras cosas, su lectura es muy abierta. Microcuentos dices, creo que es la ilusión que muchas frases breves pueden dar, porque el lector elabora una ‘historia’, una ‘leyenda’ a partir de ellas. Y claro, la número Seis podría prestarse para ello, pero a mí, las musas sólo me dieron la imagen, cuando regresaba del trabajo y escuché un pajarillo que todavía no sé cómo se llama.
    Las conversaciones se dan a veces, ya ves, estas ‘instantáneas’ mías han suscitado más que muchos otros textos a los que yo les doy más importancia. Es verdad que podría haber más crítica, pero me he dado cuenta al cabo de dos años de frecuentar la blogosfera que es un asunto difícil y delicado. En todo caso yo estoy abierto a todo.
    En cuanto a la publicación de una instantánea, es que me parecería tan poquito, una solita por ahí perdida… casi como un engaño, ya ves, todavía me soprende.
    Pero hoy nacieron otras tres, a ver si logro seguir ‘encantándolos’
    Un abrazo especial y gracias.

  14. Leonardo, yo creo también que la crítica es un asunto delicado, sin querer se puede herir al autor y eso no lo quiere nadie. Creo que también es bueno recibir lo que el otro te da,sin reservas.
    Muy divertido eso de “me parecería tan poquito”, la observación revela tu ser americano, el de todos nosotros por este lado del mundo, un poco más los que están menos al sur. Nos gusta entregar harto, cuando festejamos “tiramos la casa por la ventana”, en fin, todas esas maneras exuberantes en el decir y en el hacer.
    Lo de Segalen es una excelente influencia para tu trabajo, y para mí es un regalo especial una instantánea que de algún modo corresponda a esa estética, igual que cuando encuentro una de esas maravillosas imágenes orientales que hace Pulo en su blog o cuando Ernesto nos regala un Haiku.
    Sobre el microcuento, tú sabes, en una línea encontramos un personaje, un acontecimiento y a aveces un ambiente, el resto lo hace el lector. El autor gatilla una avalancha de imaginaciones, de interpretaciones, es tan breve y tan desafiante. Ya ves ese clásico de Augusto Monterroso: “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.” Es todo un reto escribirlos, es más fácil escribir un relato más largo, y si además de economía tiene la sutileza y la belleza del zen, simplemente me encanta.
    Un abrazo muy latino o sea efusivo,

  15. Sí, la crítica siempre corre el riesgo de herir y más escrita. Todavía llevo por ahí algunas puntas de flechas que por ser joven, hace ya años, no supe sacarme. Sin embargo en espacios como el mío o el tuyo, de quienes no nos consideramos autores acabados, hechos y derechos, las más de las veces inéditos y sin mayores títulos de gloria que poner en las columnas de sus bitácoras, la interpelación debería ser posible, la pregunta, incluso la discordia o la simple preferencia. Claro, está el silencio que es igualmente elocuente. Pero a veces, a mí, personalmente, me gustaría saber porqué no ha gustado un texto, sabiendo que esto del gusto y de la calidad también va regido por una gran subjetividad.
    Por lo que toca al microcuento, como te decía más arriba, creo que la intencionalidad es muy importante. Un microcuento no puede ser sólo una imagen, porque fracasaría : todo en él tiende a reconstruir la historia : el tiempo verbal, la focalización, el personaje, los adverbios que cobran una dimensión importantísima. De ahí la dificultad. Sin duda un relato más largo es más fácil. Faulkner decía que lo más fácil de escribir son las novelas (decía que él llegó después de fracasar en el poema y en el cuento). A mí también el cuento me parece muy difícil, y la forma breve, forma zen por excelencia me parece inalcanzable para un espíritu como el mío (éstas son sólo fulgurancias), me sale más fracasar en los poemas.
    Bueno, gracias por seguir conversando,
    y va de vuelta mucho cariño

  16. Ya muerto, le sorprendió el canto de un pájaro.

    Qué hermoso, Leonardo, me ha movido todos los resortes interiores…la poesía está ahí, temblando casi.
    Un abrazo, gracias.

  17. Buenos poemas, cortos pero intensos. Estos son los que dejan rastros hondos en la memoria. Los conservaré. A veces con tanta sencillez ocurren nacimientos y muertes.

  18. Amanda, he visto que los poemas cortos son muy apreciados. Y lo entiendo, cuando se puede alcanzar cierta contundencia e incluso, concederles los favores de la memoria. Pero si un verso único deja rastro, me parece que el poema donde hay un desarrollo no escapa a la intensidad y puede pretender tocar a lo profundo, aunque sea para alcanzar el verso contundente que va a quedar. La lectura de un poema ha de ser como subir a una montaña (no necesariamente escarpada) y no sólo la llegada a la cúspide.
    Tengo la impresión de que la poesía en su presentación virtual, es decir de pantalla, no se presta al viaje largo, porque internet nos ha acostumbrado a ir de página en página sin detenernos demasiado, somos la cultura del ‘zapping’, y por eso considero necesario cuidarnos de que no se convierta en una mala costumbre.
    El haiku (lo mío no lo es, en ningún caso) es el fruto de un larguísimo proceso (por eso los haikus occidentales en general no lo son, pues sólo imitan la forma), pero la poesía no sólo está hecha de esta condensación. No olvidemos la lentitud, el viaje, la espera, el esfuerzo.
    Un abrazo

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