poema sin mi

fotografía de Celebes

« a veces me pregunto
cómo será sin ti mi poesía
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Jaime Gil de Biedma

Deshacerse de la primera persona
raspar
el azogue del espejo
la baba íntima

desmontar
ese tú que es mero conjugarme de otro modo
avatar
embozo del primer pronombre
y por si fuera poco afilador de ausencias

dejar intactas
el curso de las cosas
nuestro palpitar de tribu
vosotros compañeros     jueces
las multitudes sin oriente

y claro está el infinitivo

las palabras diciéndose
fuera de mi alcance

quizás tengan más suerte
con el arco (roto) de Odiseo

leonardo torres londoño, obra en obra, 2009

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21 pensamientos en “poema sin mi

  1. Este poema está lleno de poemas. Hay lírica, hay metapoesía, hay ritmo. Conjugar, declinar, estrujar palabras fuera de nuestro alcnce (qué buena metáfora). Vaya, que me ha gustado.
    Abrazo.

  2. Me gusta la parte de “desmontar ese tú que es mero conjugarme de otro modo”… una forma interesante de invocar ese poder de la alteridad.
    Excelente poema…

  3. Poema descarnado, de búsqueda interna con el pretexto de alejarse de la obra que se está creando, cuando en realidad es un descubrimiento de sí mismo. Me ha encantado el término “afilador de ausencias”, tan pleno de simbolismo, al igual que lo es la referencia a Ulises y su arco que le permite conquistar a Penélope. Lo dicho, amigo Leonardo, una poesía excelente.

    Un abrazo.

  4. Leonardo,

    muchas gracias por tu comentario, y tus observaciones.
    Ajmátova es mi musa.

    También estaré leyendo tu blog,

    un fuerte abrazo,

    Cíclopa

  5. Gracias Jose. No sé si haya todo lo que dices, es un voto por la desaparición del “yo” circunstancial que puede pesar a veces en el poema. Hay que salir de sí mismo para alcanzar el otro, desprenderse de lo contingente para alcanzar el blanco, es decir el poema que nos dice. O algo así.
    Un abrazo

  6. Sí Tomáz, el “tu” no siempre es alteridad (cosa sabida), nos enmascaramos en él. Lo que importa es llegar a él de otra manera, decirlo de verdad, que sea, realmente, el otro. A lo mejor un día.
    Saludos

  7. Ernesto, descarnado dices, creo que es un deber si queremos descubrirnos. Al poema se llega de diferentes maneras, hay que distanciarse para volver. En cuanto al afilador de ausencias, qué decirte?, hay tantos TU que nos hacen falta, que perdimos en el camino… basta un pronombre para traerlos todos.
    Un abrazo

  8. El arco de Odiseo es tan certero como las palabras.
    En el porcentaje de error están los significados, fuera del alcance como dices; brum! onomatopéyicamente hablando Leonardo, que nos entendemos mejor, con este ruido de cuerpo y animales.

  9. Portinari, en manos de Odiseo sí, que no en las mías (no sería capaz de tensarlo ni un tantito), pero me consuela lo que dices : en el porcentaje de error están los significados. Nunca alcanzar el blanco es también una manera de ser, por lo menos quedará el ruido, brum! o pfzzzz! o toñngñngñng!
    saludos

  10. Despojarse del yo, del infinitivo y, en definitiva, del lenguaje. Enmudecer y que continúe el curso de las cosas. Tu poema es como una carta de despedida, Leonardo, la de alguien que dice “necesito paz”, o “hasta aquí llegué” o “me encerraré un tiempo en el monasterio”. Y es precioso porque deja fuera de campo las razones de esa decisión, libradas a la imaginación de quien te lee.

    ¡Ojalá estuvieras más cerca para ver juntos “Habemus Papam”, la última de Moretti!

    Un abrazo de sábado con calor en el sur.

  11. bueno, por si acaso no vieras el corazon que dibujé…
    era un corazon, lo que en nerdico lenguaje dice : “me gustô”.
    Me gusta el tema, osea, la interrogacion en la posibilidad del YO en la escritura.

    Une phrase de Stendhal :

    Oui, mais cette effroyable quantité de JE et de MOI !

    y dejé de escribir.

  12. Mariel, ojalá tuviera yo el coraje de retirarme de las palabras, pero sólo hace poco recuperé mi trato con ellas. Igual llevo ya años retirado de tantas cosas que nadie se da cuenta. El poema, sí, debería ser el final de algo y no sé si la escritura posterior le haya sido fiel. Es una toma de consciencia del peso del “yo lírico”, (ese mismo que Marimbalú -mi hija, trae a cuento con la cita de Stendhal) en mi poesía, algo que quizás pese demasiado pero que no lo tenía muy claro (los poetas pueden ser tan pesados que anulen el vuelo de la poesía). Así como una confesión del uso falaz del tú. A lo mejor todo no es más que una forma de ‘gritarme’ a mí mismo, una lloradera huérfana y estéril. Sé que ahora, cuando escribo estas últimas semanas, pienso en ello, pienso en la necesidad de salir de ese yo y darle una voz otra al poema. No sé si lo logre algún día, y estoy seguro de que habrá recaídas que sólo serán una prueba de mi incapacidad a renunciar a esto de la palabra. Así que todavía me tendrás por aquí, regularmente, sacando a la luz mis ocurrencias. Y yo seré un lector feliz de tus comentarios.
    Y de Moretti, adoro su película ‘Caro diario’, que no sé cómo ha sido traducida al español, ese deambular magnífico por Roma, en particular la secuencia sobre la muerte de Passolini.
    Recibo con alegría tu abrazo con calor del sur, que por aquí estamos engarrotados.
    Recibe el mío sin miedo al frío, es algo que los abrazos no conocen.

  13. Marimbalú, hija, llegó tu corazón, no te preocupes. Esto del YO en la escritura es cosa delicada y, creo, como todo en literatura, definitivamente irresuelta, a cada generación sus soluciones, a cada quien sus trampas para suprimirlo en la medida de lo posible, pues fuera del YO tampoco hay escritura, es más bien una cuestión de filtros y de prismas, de formas de disolverlo en algo menos personal para alcanzar lo personal del otro, más allá de lo anecdótico. Se trata, a mi modo de ver, de evitar la ‘customización’ del poema, algo tan de moda en este mundo donde tenemos miedo de perdernos, y algo tan de moda que se vende muy bien (por ejemplo la narrativa actual, la francesa en particular). Hablo suficientemente de mi en mis prosas, así que podría acallarlo en los poemas.
    besos

  14. ¡Hombre Celebes! Creo que siempre has sido un enamorado de las palabras que tanto te gusta conjugar con esa herramienta que utilizas con tanta excelencia que es la fotografía. Pero te agradezco el comentario, como dicen los franceses “le da calor al corazón”.
    Amistades

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