Insomnio
Las doce menos diez en el reloj,
Pronto la medianoche,
La hora en que regresan
Mis huéspede recónditos :
No habrán de ir tan lejos
Si al ritmo de las doce campanadas,
Intactos y festivos,
Los ecos de sus voces
Penetran en el pecho,
Con el mismo timbre y el acento fresco
De lo que fue real y ahora escapa
Al orden riguroso
Del veedor del Tiempo.
Su son, todo de copas de ilusión,
Retardará maitines y azulejos.
Y así, con la conversa,
Entre amigos que el sueño va venciendo,
Me iré quedando a solas
Con la luz que, descalza, deposita
Las cenizas del día.
© leonardo torres londoño, alforjas de sombra, 2004
