romper los imanes obstinados de las brújulas
hasta dejar exhaustas las agujas y
despojar cada norte de su cebo
—
quizás en la redondez perdida de la tierra hallemos
la lentitud de la inocencia
que nos cure del afán y la codicia que hemos sido
—
y renazca el cielo una vez más
multiplicando las resquebrajaduras
enmudeciendo sextantes y zodiacos
—
nuevos cómputos vendrán acaso
talvez nuevas palabras
la fresca cursiva del deseo
como una estrella en cada mano
para echarse a andar
hombro con hombro
—
hacia la comba de lo incierto
—
© leonardo torres londoño, obra en obra, 2012
Saludos, Leonardo, leo en el poema una clave liberadora del tiempo y los mapas.
Un abrazo,
Comentario por Niée — febrero 22, 2012 @ 5:09 pm
La voz de tu poema abre las brújulas a otros puntos cardinales, ya no son instrumentos sino diminutas palpitaciones de la vida;me gusta cómo llevas el poema hacia otra realidad donde los nortes crecen en el sur,cómo conduces al que te lee a sentir que hay una nueva inocencia con la cual es posible inscribir nuevas coordenadas, que lo que parece rígido e inmodificable tiene la curva caricia del horizonte, que lo incierto es lo más certero, precisamente por su comba. Trazas un mapa criatura viviente con “la fresca cursiva del deseo”. Siento que hay un corpus en lo que vienes escribiendo, esa forma de ir rompiendo y tanteando nuevas direcciones: una brisa sutil se posa en tu ventana, redonda y trémula,como un pajarito rojo…
Saludos y abrazo sin brújula
Comentario por anamarìa — febrero 23, 2012 @ 12:31 am
Saludos Niée. Has hallado la clave, tal parece.
Un abrazo al Sur
Comentario por Leonardo Torres — febrero 23, 2012 @ 10:41 am
¡Me encanta!
Me habla de la fe, una fe dudosa pero fe al fin y al cabo en el Hombre y en su posibilidad de cambio; una fe en el cambio del mundo y por ende del cielo, producto de este mismo cambio que es posible; me hablas, al final del poema y de los días, de una única real y posible salvación en lo común, salvación al mismo tiempo imposible, pero no por ello no cierta.
Leí cada verso como recogiendo piedritas del camino por ti puestas , para llevarme contigo de fe en fe hacía lo incierto, ineluctable final.
Abrazo, abrazo.
Comentario por María Tabares — febrero 23, 2012 @ 5:37 pm
Los puntos cardinales viven en una posición de monopolio (como los supermercados carrefour alrededor de mi casa), incluso existen peligrosas jerarquías (el norte siempre positivo, el este también es una buena dirección ya que allí nace el sol, el sur en cambio, ay ay ay! etc., etc..); aunque no sé si cada poema del conjunto apunta hacia una dirección realmente diferente (puede que haya muchos dobles, o repeticiones u obsesiones viciosas) me va pareciendo que la idea es encontrar otros derroteros, o simplemente salir de sí un poco, hacer resurgir ciertos temblores olvidados, volver a ser algo que ya no sabemos ser y que era bueno, no sé, cosas así. La brújula tradicional cuya redondez es finalmente, bastante ‘cuadrada’, quizás podría ser un obstáculo para ello.
Gracias por tu trino pues,
un abrazo
Comentario por Leonardo Torres — febrero 23, 2012 @ 10:30 pm
Bueno, María, es verdad que hay días en que me gustaría creer en la posibilidad de esos cambios, y en el camino común… no creo que seríamos muchos de todas formas… pero algo habrá que romper ¿no crees?
gracias por tu fiel lectura y las piedritas,
Abrazos con fe
Comentario por Leonardo Torres — febrero 23, 2012 @ 10:45 pm