Tajalápiz

enero 8, 2012

decimotercera dirección

ser

en el umbral de cada jornada

su propia dirección

 

un nuevo paso

de quien nunca alcanza su destino

 

si el mundo brota alrededor

desde la flor ser el ramaje

desde el ramaje la flor

la estación venidera

 

conservar

siempre

el temor de llegar

 

ser en el umbral de cada vez

la nueva etapa

y  el que busca en la sombra el horizonte

y el camino

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12 comentarios »

  1. me gustó mucho este poema… El temor de llegar y que no sea como esperamos, que no esté ahí, que el camino termine, siempre… Pero llegar es seguir el camino, ¿o no?

    Comentario por Emily Roberts — enero 9, 2012 @ 8:20 pm

  2. Difîcil responder a la pregunta pues nunca he llegado, o eso quiero creer! Me parece que siempre es posible dejar de caminar, incluso si no se ha llegado, si estamos seguros de no haber alcanzado nada, ninguna meta. Tampoco llegar significa detenerse: tû, Emily, que viajas y te interrogas tanto acerca del viaje, debes saberlo mejor que yo. Creo que debemos ser muchas cosas, no sôlo el caminante. El poema no hace sino preguntar, preguntarse, pese a su tono imperativo.
    Temo, por lo demâs, que estos versos sean repasar palabras mâs que dichas, el ûltimo verso raya, de forma indecente, en el cliché. Pero, pienso que en algûn momento de la vida hemos de ser también la direcciôn: viajamos hacia sî mismos de algûn modo, y el camino, si un camino es un lugar, somos nosotros, es en nosotros que acontecemos.
    De cualquier modo, no llegar es, quizâs, la opciôn mâs valedera, mâs en este mundo de objetivos y evaluaciones constantes, de eficacia, de ahî, la idea de conservar el temor de llegar, llegar no es una fatalidad.
    Un abrazo

    Comentario por Leonardo Torres — enero 10, 2012 @ 6:44 pm

  3. …¿y si el destino que alcanzamos es ese de Ser ? imperativo con el que inicias tu poema ( me gustan siempre tus comienzos) , si fuera así, se llega indefectiblemente, por esa intuición de que somos la dirección buscada, no otra. Sin embargo, me impresiona que ese llegar es un gerundio, siempre llegando. Somos camino surcado de caminos.Nada más parece que llegamos abrimos un umbral. la aparente fatalidad del delta: agua hacia otras aguas… y ese llegando parece amenazar con un no -ser, para recordar a Jorge Manrique (…a la mar, que es el morir) “siempre el temor de llegar”

    tu “clichè” es un guiño a ese miedo
    por lo demàs , me gusta la pregunta que se esconde en este poema
    abrazos desde el camino

    Comentario por anamarìa — enero 11, 2012 @ 1:52 am

  4. Gracias anamaría, por tu lectura atenta y tu cuestionamiento. Sin duda somos ese fluir constante (fluyen los días en nosotros, fluímos en ellos), como el poema que existe cuando se escribe o al ser leído. El poema es en cada uno de sus versos, cada verso va hacia el poema, no tiene otro objetivo diferente de él mismo, ni tiene otro camino. La poesía puede pasar por allí o no. Y nunca termina, cada lectura lo hace ser, le aporta nuevos aluviones.
    En cuanto al miedo de no llegar, quizás el poema asimila el verbo a terminar, acabar, cerrar el camino, solidificarse, de ahí la importancia de conservar el miedo. El gerundio, por peligroso que parezca, siempre ha sido una de mis formas predilectas, vete tú a saber porqué.
    Abrazo

    Comentario por Leonardo Torres — enero 11, 2012 @ 5:22 pm

  5. ser el umbral, repites
    siendo
    que el paso cruce la estela del través

    Comentario por anamarìa — enero 21, 2012 @ 2:49 pm

  6. Caminantes sin lugar donde llegar, pero, afortunadamente van recorriendo poco a poco muchos lugares, que terminan dibujando una suerte de camino. Total, divaga uno y ya.
    Me gusta cómo se están “desenrrollando” ante el lector estos últimos textos, Leonardo, bacano volverlo a encontrar, como siempre, después de un tiempo.
    Va un abrazo,

    Tomáz.

    Comentario por Átomo — enero 29, 2012 @ 6:32 am

  7. ¿y si fuéramos también el través?
    abrazo

    Comentario por Leonardo Torres — enero 30, 2012 @ 10:49 pm

  8. los caminantes dibujan una suerte de camino y son cada uno un camino distinto…
    divagar, es eso exactamente.
    La alegría también es mía Tomáz!
    Vuelva otro abrazo pues, que sabrá encontrarlo!

    Comentario por Leonardo Torres — enero 30, 2012 @ 10:54 pm

  9. Lindo poema.

    Comentario por María Tabares — febrero 1, 2012 @ 9:47 pm

  10. gracias María.

    Comentario por Leonardo Torres — febrero 4, 2012 @ 2:51 pm

  11. Caminante, no hay camino

    ¿Para qué llamar caminos

    A los surcos del azar…?

    Comentario por Celebes — febrero 20, 2012 @ 5:56 pm

  12. Tal como lo dices, querido Celebes.
    Ese azar que somos…
    un abrazo

    Comentario por Leonardo Torres — febrero 21, 2012 @ 9:38 am


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