Tajalápiz

noviembre 9, 2008

Historia del tajalápiz

Muchas personas llegan hasta esta bitácora en búsqueda de la historia del tajalápiz, ese instrumento llamado también sacapuntas, afilalápices, cortalápices, tajador y que sirve para sacar punta a los lápices, según la muy precisa definición de doña María Moliner. Como, por lo general, salen huyendo, he aquí para todos ellos, para no defraudarlos, la historia del tajalápiz (a condición de que la lean hasta el final). Los más apurados leerán el último párrafo, donde encontrarán un enlace útil. Y los alumnos de secundaria que no tengan tiempo para la fantasía pueden dirigirse a esta página escrita para ellos con una ficha donde encontrarán todo lo necesario para hacer  su tarea.  Pero se perderán una historia divertida.

PRIMERO FUE EL LÁPIZ…

Al principio creó Dios el cielo y la tierra.
La tierra era un caos informe ; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas.
Dijo Dios :
-Que exista la luz.
Y la luz existió.

Una semana después, respetando el plazo que se había fijado, ya tenía hecho el planeta con plantas, ríos, peces, fieras, pájaros, estrellas, y un jardín, Eden, donde había puesto a su última invención, Adán, el hombre, con su compañera Eva, la mujer.
Vio Dios al hombre, desocupado, dibujando con el dedo en la arena las creaturas de la creación, como si quisiera cazarlas y tratando de escribir el nombre que le había dado a cada una. Y vio Dios que le gustaba pintar y escribir. Y comprendió que pintar y escribir era una buena forma de pasar el tiempo. Entonces el Señor extrajo un fragmento de carbón de la montaña, lo mezcló con la misma arcilla que había utilizado para hacer al hombre, cortó la rama finita y derecha de un árbol, los amasó juntos, los enrolló en sus dedos como si fuera un cigarrillo, y se lo dio al hombre :
– Toma, puedes dibujar todo lo que ves y lo que sueñas, escribir todo lo que se te venga en gana a condición de que: Uno: nada de ello salga del papel; dos : no te hagas pasar por mí; tres : alabes el nombre de tu Creador; cuatro : no se lo prestes a Eva. Acto seguido le tendió una hoja de papiro y le dijo : firma aquí.
Fue así como apareció sobre la faz de la tierra lo que el hombre llamó « lápiz », con Z al final para mostrar que era la última creación del Señor.
Pero el Señor no le explicó cómo sacarle punta.

Todos sabemos lo que aconteció después. El cuento ése de la fruta del árbol prohibido, la metida de patas de la pobre Eva, la expulsión del Paraíso, los celos de Caín con Abel, su final trágico. De ahí para acá la tierra se fue poblando gracias a viejitos como Matusalén de hasta casi mil años, quienes, a punto de hierbas naturales como la maca del Amazonas, iban por ahí sembrando niños a diestra y siniestra. Pues bien, a todos les regalaban lapicitos de varias clases para entretenerse, como lo muestran los rastros hallados en algunas cuevas de Francia y de Navarra ; cuando llegó la rueda, a estos benditos niños les dio por utilizar el lápiz para impulsarla, con gran éxito al parecer; así pues fue necesario inventar la escuela para que volvieran a usarlo como es debido. Uno de los usos del lápiz, verificados por la historia moderna, fue el registro de entrada de las parejas de animales en el arca de Noé : pájaros por especies, cuadrúpedos por especies, reptiles por especies. Noé hizo todo lo que le mandó Dios. Cabe preguntarse, incluso, si no lamentaría la ausencia de minas de color para dibujar el primer arco iris de la historia del mundo. Nada impide suponerlo (1).

… LUEGO EL TAJALÁPIZ

Los descendientes de Noé, el primer viticultor y primer borrachito de la humanidad, se multiplicaron : un árbol genealógico avasallador, una página entera de la Biblia : Egipto, Magog, Tubal, Sebá, Javila, Nemrod, entre otros, que engendraron a los lidios, anamitas y lehabitas, naftujitas, patrositas, caslujitas y jebuseos, amorreos, heveos y cretenses, de los cuales proceden esos bandidos de los filisteos. Sería demasiado largo nombrarlos a todos. Estas tribus se establecieron en el hoy llamado Oriente Medio donde siguen peleándose entre ellos por esas tierras sin que el Señor (Alá o Adonai, según desde donde se mire) logre mediar en el conflicto ni la Biblia les sirva de cadastro.
El mundo entero hablaba la misma lengua con las mismas palabras. Al emigrar de oriente, encontraron una llanura en el país de Senaar, y se establecieron allí. Y se dijeron unos a otros :
– Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos.
Y dijeron :
– Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos y para no disperarnos por la superficie de la tierra.

Ya pensaban en los rascacielos y en la propiedad horizontal; tan avanzados. Y en las ventajas de la fama. Pero El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres ; y se dijo :
– Son un sólo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer les resultará imposible.

No le gustó para nada la cosa. Donde manda capitán no manda marinero. A falta, pues, de aviones para derribar la torre (además no había sino una), el Señor, astuto entre los astutos, les confundió las lenguas, de modo que no entendieran la lengua del prójimo.
Y ahí fue el acabóse.
Todos los planos estaban escritos en la lengua común y con el único modelo de lápiz existente en aquellos remotos tiempos. Conforme las divergencias se ahondaban impidiendo así, para regocijo del Señor, el avance de las obras, un cierto recelo con respecto a las herramientas de cada quien se desarrolló entre arquitectos, carpinteros, albañiles. Para distinguirse y presumir ante su vecino, como en eco al plurilinguismo naciente (llamado entonces confusión), cada gremio, cada tribu empezó a fabricarse sus propios lápices y a ingeniarse su propia manera de tallarlos, retardando así por siglos una colaboración que hubiera llevado, sin duda, a un invento crucial.
Con las riñas, fruto de la incomprensión, se perdió el interés por el trabajo. El Señor dispersó a toda esta gente por la superficie de la tierra y dejaron de construir la ciudad. Por eso se recuerda con el nombre de Babel.

Y ¿EL TAJALÁPIZ ?

Ah! En cuanto a la invención de un instrumento ideal para tajar los lápices, la competencia fue larga y feroz. Los franceses patentaron a mediados del Siglo XIX un par de intentos (Bernard Lassimone en 1828 y Therry des Estwaux en 1847), pero eran ateos y a lo mejor anticlericales. En Estados Unidos el Señor le dio la inspiración a John Lee Love (patente de 1897), un negro, quizás por pura provocación, pero los blancos se encargaron de que todo quedara en veremos (La familia paterna de Obama todavía vivía en Kenia). La humanidad debió aguantarse hasta la víspera de la llamada Primera Guerra Mundial (prueba de la eficacia divina! ), para que en la ciudad de Erlangen, cerca de Nuremberg (donde se producían lápices protestantes desde el siglo XVIII), Théodor-Paul Möbius, fabricante de escobas calvinistas, harto de cortarse los dedos y de maldecir al Creador afilando sus lápices, descubriera la talla cónica enrollando, primero, en forma de cono una placa de metal abrasiva y más tarde fijando un cuchillo suplementario al aparato. Vio el Señor que el tajalápiz era bueno y, después de comprar acciones de Faber&Castell, lo difundió por toda la tierra (2).

(1) Por lo que toca a las Tablas de la Ley, la larga e intensa controversia entre investigadores de la Escuela de arqueología bíblica de Jerusalén y de la sociedad de investigaciones apologéticas de Akron, fue saldada con el congreso de especialistas de 1987, luego del descubrimiento de las tablillas de barro del templo de Nippur.
(2) Prueba de ello es que se fabrican tajalápices en Alemania, China y México, sí, en un pueblito del estado de Michoacán, San Francisco de los Reyes, cerca de Tlalpujahua, donde se produce la marca REYMI con una tecnología punta propia desde hace 60 años!! -Dios reconoce a los suyos. Por desgracia la industria china los pone en peligro… El Señor tendrá que mandar a San Miguel o a San Jorge para que combatan al dragón, pero ojalá no se le olvide mandar afilar las lanzas en la fábrica de don Efraín Ocaña Vargas. “La Valentina” la máquina afiladora se encargará de dejarle una punta divina e invencible.
About these ads

34 comentarios »

  1. Delicioso.

    Cómo convertir una simple historia de un invento, en una divertida (y ácida) historia de la humanidad.

    Un abrazo,
    Esther

    Comentario por Esther — noviembre 9, 2008 @ 4:00 pm

  2. Gracias por pasar y leer y comentar, Esther. Podemos suponer que así ocurrió de verdad. En todo caso espero contentar a quienes lleguen buscando esta historia.

    Comentario por tajalapiz — noviembre 9, 2008 @ 4:43 pm

  3. Me encantó, al igual que tu poesía, esa que habla de los que hacen su diario virtual.
    Las disgresiones que nos vienen cuando escribimos son una locura no? por lo del lápiz y la torre de Babel. A mí me pasa muy seguido.
    también me gustó que pases por mi blog.
    Un abrazo para este ser tan anónimo.

    Comentario por Dea Bea — noviembre 11, 2008 @ 1:28 am

  4. Te agradezco haber pasado por aquí con tus agujas de tejer. Es verdad que las palabras van halando las ideas, sacándolas de donde se encuentren. Saludos.

    Comentario por tajalapiz — noviembre 11, 2008 @ 9:56 am

  5. Me gusta este espacio.

    Gracias por comentar mi blog.

    Comentario por Ximena de Tavira — noviembre 11, 2008 @ 8:32 pm

  6. plas, plas, plas, Has creado una historia genial, como dice Esther una historia de la humanidad. Me has recordado en algunos momentos a Galeano y sus “Espejos”, por el tratamiento especial que ambos habeis conseguio para explicar el nacimiento de un peqeño objeto, con toda una epopeya mitológica e histórica. Enhorabuena, es un texto perfecto.

    Un abrazo amigo.

    Comentario por Ernesto — noviembre 11, 2008 @ 10:13 pm

  7. ¡¡¡Me encanta!!!
    Es una historia fuera de serie para mi… sin faltar el respeto a los creyentes pintaste de una manera jocosa y ácida al mismo tiempo algunas reseñas bíblicas…

    Muy lograda.Un aplauso!

    Seguiré tus entradas.
    Saludos!

    Comentario por Marilupy — noviembre 11, 2008 @ 10:21 pm

  8. Ahora comienzo la historia anterior.

    Comentario por Marilupy — noviembre 11, 2008 @ 10:26 pm

  9. Gracias Ernesto. Gracias Marilupy. Si habéis pasado un momento agradable leyéndola, en lugar de leer a maestros como a Galeano, pues ya es una gran recompensa para mí. De veras es un placer escribir y saber que hay alguien por ahí que va a leernos y a quien va a gustarle lo que hacemos. Gracias a los dos.
    Un abrazo

    Comentario por tajalapiz — noviembre 11, 2008 @ 10:45 pm

  10. Ha sido de las lecturas más placenteras que me he dado el día de hoy. Definitivamente es fenomenal. Me permites colgarla en la cartelera de mi Aula Taller para el deleite de muchos?. Obvio, te doy crédito.

    Un abrazoooo….

    Comentario por Marcela T — noviembre 13, 2008 @ 4:33 am

  11. Jajajajaj, Tajalápiz, de verdad brillante el texto. Le confieso que es uno de mis favoritos, además porque me ha hecho reír mucho.
    ¿Dios no le puso borrador al lápiz en la parte trasera? ese tipo si no cambia…
    Saludos desde Don Blog Pérez.

    Comentario por Tomáz — noviembre 13, 2008 @ 9:39 pm

  12. “Vio el Señor que el tajalápiz era bueno y, después de comprar acciones de Faber&Castell, lo difundió por toda la tierra.” Ahah, elle est trop bonne ta chute !

    Me encanta esta historia :)

    Comentario por Marimbalù — noviembre 13, 2008 @ 10:34 pm

  13. Qué bien me viene este post hoy. Esta tarde le llevé a una amiga un par de lápices gordos con su respectivo tajalápiz gordo. Fue emocionante ver la alegría que le dio este pequeño regalo. Me encantan las cositas para escribir, rayar, colorear, dibujar, recortar… de todo, y soy de las que se vuelve loca cuando entro en una papelería —lo mismo me pasa con ropa, zapatos, libros y maquillaje—. Obviamente, también tengo mi par de lápices gordos con el tajalápiz gordo. Este año he dado tres veces ese regalo, hoy a la Mona y dos veces a mi novio. Espero seguirlo haciendo para que nadie, nunca, deje de escribir.

    Besotes y abrazotes.

    ¡Mua!

    Comentario por Catalina Trujillo de la U — noviembre 14, 2008 @ 3:20 am

  14. Tomáz : Si no le puso borrador es porque Dios considera que no se equivoca! Y cuando quiere corregir nos echa un diluvio universal! Borrón y cuenta nueva!
    Catalina: Pues bonita coincidencia! Yo también llevo poco tiempo haciendo una colección de lápices (pero normales), a comenzar por el Mirado número 2, me falta uno paisa.
    Gracias a tan fieles lectores. Me alegra que les haya divertido.

    Comentario por Tajalapiz — noviembre 14, 2008 @ 10:06 am

  15. Todo salió perfecto!!! y colecciono lápices y tajalápiz también, de todos los colores, olores y sabores desde los 9 años. Jamás pierdo uno y siempre llegan más. La ventaja de trabajar en lo que trabajo, herramienta indispensable. El mejor: el que es super largo y elástico, que se dobla, rojo con mirellas… bonita colección la que tengo.

    Un abrazo!!!

    Comentario por Marcela T — noviembre 15, 2008 @ 4:02 am

  16. Me gustó mucho esta historia. Pregunto, ¿por qué Dios no querría que la mujer dibujara o escribiera? ¿Es acaso que tendría temor a que lo reveláramos? jajaja!! Muy bueno lo suyo. Saludos

    Comentario por nélida — noviembre 18, 2008 @ 12:19 pm

  17. Nélida: Sin duda que tenía temor, es por eso que lo he puesto; sabrás que lo de la fruta prohibida es considerado como prueba de la inteligencia de Eva. ¡Ya el señor la había cateado! Gracias por visitarme.

    Comentario por tajalapiz — noviembre 19, 2008 @ 10:44 am

  18. Merecería ser cierta la leyenda que creas sólo por lo bien contada que está.
    Me ha gustado tanto como los lápices que uso: siempre pequeños para que me quepan en el bolsillo y me recuerden que no sólo de teclados vive el hombre.

    Gracias por tus palabras y tus visitas a mi blog.
    Un abrazo.

    Comentario por Ybris — noviembre 21, 2008 @ 3:57 am

  19. Ybris, mucha razón que tienes. Gracias por pasar.

    Comentario por Tajalápiz — noviembre 21, 2008 @ 2:32 pm

  20. Gracias por deleitarnos con tus textos…. Esta historia es sencillamente FANTASTICA.

    Comentario por Mafe — diciembre 12, 2008 @ 1:42 am

  21. no biene adaa interesante busco la historia del sacapuntas ….

    Comentario por diana — enero 14, 2009 @ 7:49 pm

  22. Veo que no te quedaste hasta el final…

    Comentario por tajalapiz — enero 14, 2009 @ 8:57 pm

  23. Está muy divertido el texto, necesitaba algo como eso el colegio estresa muchísimo.
    Grax
    Sigan escribiendo con el lápiz que muy buen invento es

    Comentario por David — marzo 18, 2009 @ 10:42 pm

  24. Me parece que llegué un poco tarde a la conversación XD ;-)
    Chau

    Comentario por David — marzo 18, 2009 @ 10:48 pm

  25. No importa, las conversaciones en los blogs pueden no acabar nunca… Me alegra que un colegial aprecie la historia. Gracias.

    Comentario por tajalapiz — marzo 19, 2009 @ 9:30 pm

  26. soy educador colombiano y he leeido con mucho agrado la historia acerca del tajalapiz es esta una forma muy genial de acercace a la historia de las cosas que a diario utilizamos y que nos preocupamos por conocer. estuvo super gracias por hacer cosas asi

    Comentario por Juan Esteban — agosto 4, 2009 @ 5:30 pm

  27. Juan Esteban, gracias por tu lectura y por dejar el comentario. No sé que enseña usted, pero cosas así pueden ser una tarea de redacción para los muchachos, es necesario que a la educación escolar no se le olvide la imaginación. Gracias nuevamente.

    Comentario por tajalapiz — agosto 14, 2009 @ 9:34 pm

  28. Es una bobada pero me maté de risa en el principio y pongan otras cosas. ES MUY CORTO Y COSAS MAS INTERESANTES E IMPORTANTES
    JAJAJA

    Comentario por laura — diciembre 18, 2009 @ 9:37 pm

  29. Bueno, pues la ‘bobada’ era para eso, para morirse de risa!

    Comentario por tajalapiz — diciembre 21, 2009 @ 2:26 pm

  30. Genial, como esperaba (para que vamos a engañarnos) y me ha sorprendido ver que dominas la prosa con la misma maetsría que los versos. Y por supuesto, tu texto parece premonitorio del Caín de Sarámago, y también me ha hecho pensar en la obra “El infinito en la palma de la mano” de la nicaragüense Gioconda Belli que con ese título, inspirado en un poema de William Blake, hace igualmente una revisión de la Biblia.

    Cada vez tengo más evidente que eres un gran escritor, en el sentido más amplio de la palabra; si ya disfrutaba con tu poesía ahora añado mi admiración ante tu prosa. Enhorabuena amigo Leonardo.

    Ernesto

    Comentario por Ernesto — febrero 6, 2010 @ 8:17 pm

  31. Ernesto, si pensé que ya la habías leído! Pues me da mucho gusto que te haya gustado! A estas alturas yo diría que no sé qué es lo que domino menos, si la poesía o la prosa, pero te confesaré que estas historias inventadas o las que saco de mis propias experiencias, me divierte mucho el escribirlas, algo muy diferente a lo que me ocurre con los poemas. Hay una distancia que resulta positiva. En todo caso, GRACIAS así con mayúsculas.
    Un abrazo

    Comentario por Leonardo Torres — febrero 6, 2010 @ 10:53 pm

  32. Puffff Esto Me Sirvo Arto
    Para Mi Tarea ;)

    Comentario por valentina — mayo 25, 2011 @ 4:25 pm

  33. Pues me alegra mucho Valentina, haber sido útil.

    Comentario por Leonardo Torres — mayo 26, 2011 @ 8:26 pm

  34. yo necesito un tagalapiz

    Comentario por Karen alejandra baron tiguaque — mayo 31, 2011 @ 1:02 am


RSS feed para los comentarios de esta entrada. TrackBack URI

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

El tema Rubric. Blog de WordPress.com.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 26 seguidores

%d personas les gusta esto: