Tajalápiz

julio 28, 2014

poema de las fronteras (5)

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tras las cortinas los pedernales de su silencio señalaba el camino
más allá -parecían decir
empuñando en sus manos todas las direcciones

sin jamás darnos la espalda, sin bajar la mirada
el filo de sus pupilas nos empujaba hasta vernos desaparecer en el recodo

luego abrían las ventanas como el dintel de una guillotina

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2014

julio 21, 2014

poemas de la frontera (4)

000

hemos cruzado tantas fronteras
(quedaron atrás territorios que un día fueron promesa
asombro
mientras la luz continua del día despejaba el desacierto)

que la esperanza emprendió el camino de regreso
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leonardo torres londoño, obra en obra, 2014

julio 15, 2014

poema de las fronteras – el bosque (2)

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El bosque no es tierra de hombres,
acechan las flores, los hongos,
la improbable mansedumbre de las fieras.
El viajero lo sabe que allí se adentra :
alcanzar la claridad,
y al otro lado
forzar la muerte a aumentar sus ojos

para abarcarlo.

 

leonardo torres londoño, obra en obra, 2014

julio 10, 2014

poema de las fronteras (3)

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Los aldabones percutían la inmunidad de los robles que acostumbrados a la lascivia de las intemperies desoían el llamar de los peregrinos

 

las casas sonaban a hueco

temblaban los crucifijos

 

leonardo torres londoño, obra en obra, 2014

julio 3, 2014

leyéndose a sí mismo

Leo mis poemas de otros años
¡Cuánto han envejecido !
No sabía yo que las palabras se fueran jorobando así hasta perder toda prestancia,
Avergonzadas se diría.
Entrecanas, algunas desaparecen casi
Confudidas con los grandes márgenes de deslavado blanco.
Como venidas a menos muchas,
En las esquinas de los versos
Mendigan el brillo de una acepción,
El cliqueteo sordo de una rima,
Un eco.
Las más enteras ¡Quién lo hubiera pensado!
Han perdido la luz  que pretendí haber puesto en sus miradas :
Gavieros sin catalejo,
Bitácoras sin compás.
Pero siguen allí Enlazadas,
Celosas de su rango
Y pese a la derrota,
con las cuencas de su voz responden,
Repitiendo las sílabas intactas de sus nombres.

leonardo torres, 2008

 

junio 24, 2014

llamada nocturna (poética)

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Te llaman
Te levantas en medio de la noche
Debes vestir tu abrigo tus botas coger tus herramientas
Entrar en la oscuridad que nunca deja indemne
Hacer acopio de tus sentidos

Sabes que puedes perderte salirte del sendero
Y dejar de oir cómo aúllan desnudos los puntos cardinales

Conoces las marismas las arenas movedizas los precipicios
La posibilidad de no ver al rayar el día tu puerta despintada

Pero no vacilas ni un instante
Te empuja el instinto
El regusto del peligro
tu libre albedrío

Pensar que así también es la poesía

leonardo torres londoño, poemas de los cajones, 2009

 

junio 16, 2014

qué sería de las palabras

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Qué sería de las palabras
Si se apagaran las calles y en las calles
Las casas cerraran los postigos y en las casas
Los ojos se tornaran hacia adentro y en el pecho
Cesara toda agitación, dejaran de hilar las ruecas.

Si de repente desierto,
Cero, suma de ceros en el cómputo,
Como quien dice Nada,
Pura sombra,
Si de repente Silencio,
Semáforos inútiles sujetos al viento,

Y se obstruyera el último hormiguero
Por donde bajar y bajar hasta esconderse.
Qué ocurriría con las palabras
Si desbordara el aljibe de cántaros rotos,
De enseres,
Yermo el entorno, huérfano, yermos los días,
Liso el revés de las sienes,
Sin pliegues para abrigar lo más recóndito :
Las vergüenzas,
Los espejos,
Los cinco sentidos.

Y no hablo de morir
Sino de algo que rompiera los cables,
Deshiciera los lazos,
Los afectos ;
Capaz de calcinar las iras,
Y con las iras las nostalgias
Y dispersar con la ceniza de las manos tendidas
Los remordimientos.

¿Sobrevivirían las palabras si no quedara en pie
Ni el marco de una puerta, nada qué abrir,
Candado todo ?
Valdría la pena preguntárselo a los muertos
Pero nadie tradujo aún sus cuchicheos
¿En qué lengua ?
O a la tierra donde arrancaron
Lo que había en el vocablo Selva.

Si la sábila no encontrara dónde crecer,
Ni tin marín ni de do pingüé
¿Podrían las palabras,
Si no supieran donde ir, si se quedaran
Sin un sólo « qué » como sustento,
Recabar las casas
Y las casas en las calles
Y en las calles el corazón del hombre ?

000

leonardo torres londoño, obra en obra, 2009

junio 6, 2014

palabra a palabra (poética?)

Donde faltan las palabras

Dispongo aquí unos grupos de palabras.

Angel González

 

Palabra

a

Palabra

así

Me doy

 

Hilván de promesas

Que echo a rodar por tus oídos

Yesca en tu deseo

Pero cuidado

No son los maderos

Y si luego formulan un adiós

No son ellas la partida

 

Y es que

Las palabras no ocurren

Son una

Forma sutil de la renuncia

 

Ocurren los lunes

Las guerras

Las pasiones

 

Las palabras siempre están

Antes

O

Después

Nunca en el torbellino

Saetas o halalíes

Saben del veneno que cunde en las heridas

De los dolores que azuzan a los perros

y sin embargo

En el fragor

Cuando la hora llega de bajar de la tribuna

Dejan solo

al jinete que cabalga

y la diatriba ni siquiera acude

cuando el ¡ay!  definitivo retumba en la trinchera

 

No son la muerte

Lo suyo es el eco y el responso

El relato donde rompe la leyenda

 

En la noche se aclaran con el tizón memorioso del día

Y encienden la mañana tan frescas

en las ascuas de los sueños

 

Punto

Por

Punto

A las doce se acuerdan de las diez

o

Anuncian las fatales Cinco de la tarde

Pero a las diez ¿dónde se hallaban ?

Y a las cinco

A las cinco ya se han ido

Y sin embargo

 

En ellas me doy

Una

Por

una

Son todo lo que tengo

Nadie me las cambia ni las juega en la ruleta

Si no sé su valor tampoco tienen precio

Pero con ellas voy

Atando cabos

Mirándole el revés a mis pespuntes

Calando hondo

Tan hondo

Que debería encontrarme al final

Con el silencio

 

mayo 20, 2014

versiones de Bogotá

000

Que no se busque el sur ya no es posible

hallarlo la ciudad suplantó sus lodazales magnéticos por un

laberinto mortal de periferias pistoleros niños que

lloran cubiertos de polvo la ausencia

del sol las cuatro direcciones El norte

 

huye poco a poco sin sus cementerios con

ganas de olvidar que un día fue sinónimo de tres puentes o

de lejos o de padre que volvía con cometas Del oeste

 

no quedan sino hilachas de plástico y de flores

 

Solo el oriente rechaza los asedios sus escarpas lo custodian

así la lluvia las percuda o la fiebre inmobiliaria y la

brumosa acidez de la miseria

las cubran de detritus

 

En el centro

la lengua ha ido desfigurándose de tanta bofetada qué importancia si

cada cual la reconoce y le confía sus mandados

 

Es más urgente bajar bandera antes de

asfixiarse en los andenes sobre-

vivir a las seis de la tarde sin

mojarse los zapatos en la batalla gris del aguacero buscando su camino

 

Para evocar mi ciudad ya no basta acumular con desconcierto sus oficios

ni siquiera acomodando la sintaxis con briznas inconexas

Los recuerdos tampoco sirven

nadie más camina sobre los pasos de su infancia

000

Los vecinos dejaron de hablarse

sus casas yacen bajo los cimientos de altas torres

las calles son cada día más estrechas menos viables

prosperan los miasmas en las horas pico

000

Hay obras que remplazan otras obras

lugares en lugar de otros lugares túneles

que al terminarlos de cavar se tapan Raponeros Las

ciudades se deshacen creciendo desde dentro

Viceversa

000000

Los vendedores de chance y lotería son sus profetas son ellos

quienes ponen de pie los amaneceres

000

A menudo se oyen disparos apagados por las rocolas donde se rayan los olvidos

Los coches fantasmas llevan a sus presas de un lugar a otro cubiertos por

la noche toda llena de mordazas y de rastros y de manchas

000

Pero el sol el sol

el sol ofrece aún sus arreboles

al tiempo que se derrite en las bocas el algodón de azúcar y

los poetas leen sus versos en los parques donde

renacen incrédulos los urapanes y

la luna se pasea sin miedo acompañando a

los desplazados que se afincan con sus carritos de raspado y mango viche que

los niños compran camino de la escuela en uniforme y

los que se han ido regresan

regresan

para no perder el hilván con el que le cosen el ruedo a sus destinos

para no perderle el hilo a la ciudad a la

tumefacción de las palabras

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leonardo torres londoño, 2014

mayo 11, 2014

descoser las palabras

ooo 

Descoser las palabras

No la liana vegetal que las enreda y entrelaza

cada una digo

volver a la niñez con la palabra hecha muñeca

dejar que la malicia hale el cabo suelto

ver deshacerse las puntadas

el hilo retrocediendo por los ollares

dejando el orificio yugular al descubierto

 

Meter el dedo

Obsceno

Por las oes y las aes y el nudo corredizo de las eles

Palpar la fibra de tiempo y ecos

La mota variopinta que tiñeron las voces de otros hombres

Los retales de felpa y tul

y los de yute y los de organza que tejieron el idioma

trama de dolores y urgencias y alegrías

 

Ensanchar el agujero

Urgar en el morfema

No tienen sangre las palabras

 

Ir desnudo

Por la cabeza dislocada

Hasta oir cómo zumban por dentro las palabras

 

Delectarse en el lexema dibujado en las costuras de los labios

Llegar hasta los ojos

Esos ojos que creíamos ventanas

Y soñábamos espejos

Y no son más que máscaras

Lentes calobares

 

Ponérselos

Para saber desde allí por qué nos duelen las palabras

Para mirar desde allí la rutina del poema

 ooo

 

para Jara de Borinquen

Leonardo Torres Londoño, 2008

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